Esa lucecita
Despedimos el año 2014

Hoy toca repasar. Es una costumbre que viene a darle dinamismo al tiempo. El tiempo, esa dimensión que no existe. Cortar el tiempo es una forma de perder el tiempo, pero es que  su quietud inalterable, discontinua, resulta insoportable. Los hombres y mujeres, las de nuestra época en especial, tendemos a fragmentarlo todo para acercarlo a nuestra fragilidad desesperante. Trocear el tiempo es una manera de no perderse en la indigesta magnitud de lo inacabable. Así, el treinta y uno próximo será el último día… ¿de qué? Pues de un año. Bueno. El caso es contar. Recontar. Hacerse a la ilusión de que volvemos a empezar; de que tenemos oportunidades inéditas. Y lo curioso es que las tendríamos si no fueran acompañadas de la soberbia. Para mi tengo que no existe más pecado que ese; el de la soberbia. Por lo menos es el primero y, consecuentemente, padre de todos los demás. El pecado siempre latente, omnipresente, el que nos expulsó del Paraíso, el que… pues el que ni lo contabilizamos por reiterativo. ¡Está muy visto, hombre! Tanto que pasa desapercibido.

Radios, Telediarios, Prensa escrita y el último grito mediático se empeñan en balancear el pasado inmediato. Y… Pues no dice gran cosa del año que se va; hemos tenido guerras, epidemias estremecedoras, hambres, deportaciones, crisis… ¡ Como en la edad media! Solo que con “ipad” en el bolsillo. Los duelos con “ipad” son menos.

He oído decir que los estudios para cambiar la atmósfera de Marte van muy avanzados. Vete a saber; a lo mejor, cambiando de domicilio, se transforman las conductas... Pero me da que no. En Marte, el ser humano mantendrá su perpetua egolatría. No me apuesto nada porque, con todo, creo que la mudanza va para largo.

Al comenzar otra de esas divisiones que le hemos puesto al tiempo, permanece inalterable la “Buena Voluntad” para los hombres del humilde Portalillo de Belén. Ahí y no en la evanescencia sideral marciana está el cambio.

Decía el viejo Villancico gitano por bulerías: “Sobre tu cunita, Niño, he visto arder una lucecita… “  Pues eso, a esta lucecita me refiero.