Se da la paradoja de que los pobres molestan a algunos cristianos. Es cierto que dentro del cajón de la pobreza se puede meter cualquiera: el que tiene más cara que espalda, el que vive permanentemente subvencionado o el que no trabaja ni por equivocación, solo vive del cuento. Ahora bien, esta constatación no quita que haya muchas personas que, de verdad, necesitan ayuda.

Los pobres, arma de división ideológica, por Rafael Pérez Pallarés
Rafael J. Pérez Pallarés

Y porque Málaga es muy chica, no daré demasiadas pistas, pero recuerdo una persona que negó ayuda a un centro asistencial de nuestra diócesis porque no estaba de acuerdo con la tarea que se realizaba allí, instando a que todos los extranjeros que estaban atendidos se volvieran para su tierra. No es un caso particular esto de atacar a los pobres o la labor que se realiza con ellos. Cuidado, porque por ese camino, terminamos sustituyendo la verdad liberadora y fraterna del Evangelio por las ideologías y la mentira.

 

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