Antonio Collado, vicario de la Promoción de la Fe y párroco de San Juan Bautista de Málaga, nos ofrece la Lectio Divina con el Evangelio del domingo de la Octava de Navidad

Lectio Divina con el Evangelio del domingo de la Octava de Navidad
Vivamos un tiempo nuevo con Jesús. Tengamos en nuestra vida un antes y un después de Cristo Pachi

Lectura (Lectio)
La promesa hecha a Abrahán encuentra su pleno cumplimiento en Jesús y ante él los ancianos Simeón y Ana confiesan su fe. María y José son ejemplo de la confianza que se hace admiración y escucha de
la voluntad de Dios. Leo con atención, dejándome interpelar por el texto.

Meditación (Meditatio)
El pasaje que me ofrece hoy la liturgia pertenece a los dos primeros capítulos del “evangelio de la infancia” de Lucas. En él se recogen los grandes temas que atraviesan la obra del evangelio; me detengo en tres: la presencia de la ley y el Espíritu, la salvación universal y el testimonio-rechazo. La ley aparece relacionada con la Sagrada Familia que se somete a las prescripciones sobre la purificación de la mujer después de dar a luz (Lv 12,28) y la presentación del primogénito (éx 13,2.12-13). Por su parte, Simeón
es un hombre movido por el Espíritu Santo. Lucas está expresando de esta manera que lo viejo y lo nuevo se entrelazan, que existe una continuidad en la promesa de Dios. María, José y el niño son acogidos en el templo, el centro de la vida religiosa judía, por el anciano Simeón. Junto a la profetisa Ana, representan la antigua alianza, personifican a los judíos fieles que esperaban la salvación de Israel y la encuentran en Jesús. Lucas está diciendo que así es como se debe recibir el mensaje cristiano. Se apuntan también el tema de la universalidad del mensaje de Jesús; enviado no solo a Israel sino a todos los pueblos, “como luz para iluminar a las naciones”. Por último Simeón dirige a María unas palabras enigmáticas. Hablan de acogida y de rechazo (Lc 2,34-35). Es la historia de la vida de Jesús contada en pocas palabras, una vida llena de gloria y humillaciones. Es también la historia de Israel, dividido ante la venida del Señor. Sobre María recae esta división y desgarro, porque es madre de Jesús y parte del pueblo elegido. Esta ruptura madurada desde la fe y la cruz, provocará un nuevo alumbramiento: ella es la madre del nuevo Israel, la madre de los creyentes. 

Oración (oratio)
¿Acojo a Jesús con los brazos abiertos como estos dos personajes que se movían en torno al templo? ¿Dónde veo hoy al Salvador? En la oración pausada y tranquila descubro la acogida que le doy a Jesús en mi vida. 

Contemplación (contemplatio)
Sólo una mirada contemplativa, como la de estos ancianos que reconocen al Mesías en un niño, puede descubrir a Dios en los acontecimientos más simples. Pido al Señor este don desde el silencio.

Compromiso (actio)
La familia de Nazaret, ¿me invita a implicarme con ahínco en la construcción y revalorización de la familia cristiana?