REUNIÓN DE LOS DELEGADOS DIOCESANOS DE ANDALUCÍA PARA EL CLERO
(Casa Diocesana-Málaga, 8 noviembre 2022)
Lecturas: Tit 2, 1-8.11-14; Sal 36, 3-4.18.23.27.29; Lc 17, 7-10.
Sobre estas lecturas que nos ofrece la liturgia de hoy deseo exponer tres ideas.
1.- Sana doctrina
«Habla de lo que es conforme a la sana doctrina» (Tit 2, 1), le dice Pablo a Tito y nos lo dice a nosotros hoy. En nuestro ministerio sacerdotal nos corresponde hablar conforme a la sana doctrina; de lo contrario decimos teorías propias o no adecuadas. Lo que nos pide el Señor es que seamos fieles a la tarea del anuncio de su palabra, del Evangelio.
Unos versículos después, repite san Pablo: «Irreprochable en la sana doctrina, a fin de que los adversarios sientan vergüenza al no poder decir nada malo de nosotros» (Tit 2, 8).
La sana doctrina nos interesa asumirla como tarea propia de nuestro ministerio sacerdotal.
2.- Vida piadosa
«Que los ancianos sean sobrios, respetables, sensatos, sanos en la fe, en el amor y en la paciencia» (Tit 2, 2). San Pablo se refiere a los ancianos, pero se puede aplicar perfectamente a los presbíteros.
«Muéstrate en todo como un modelo de buena conducta; en la enseñanza sé íntegro y grave» (Tit 2, 7). «Renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, llevemos ya desde ahora una vida sobria, justa y piadosa» (Tit 2, 12).
La palabra pietas hace referencia al culto a la divinidad; la vida piadosa es, pues, vida religiosa, vida de fe, vida de dedicación al Señor. Y no se refiere solo a hacer cosas caritativas.
San Pablo continúa diciendo: «Aguardando la dicha que esperamos y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo» (Tit 2, 13)
3.- Trabajo bien hecho
Después de la sana doctrina y la vida piadosa, la tercera idea nos la presenta el Evangelio de Lucas: el trabajo bien hecho.
Jesús plantea el ejemplo del amo que pide a su criado que le sirva en casa, cuando regresa de su trabajo: «¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: En seguida, ven y ponte a la mesa? ¿No le diréis más bien: Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú? ¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado?» (Lc 17, 7-9). El trabajo bien hecho.
En la oración colecta de hoy de la misa por los sacerdotes hemos rezado al Señor que seamos fieles en el cumplimiento del servicio. Eso es lo que le hemos pedido.
El Evangelio, en la misma línea, nos está indicando la idea del trabajo bien hecho. Ser fieles en el cumplimiento del servicio que se nos ha confiado. «Cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer» (Lc 17, 10).
Muchas veces somos más inútiles aún, porque en muchas ocasiones no hacemos ni siquiera lo que teníamos que hacer. El Señor nos dice que somos siervos inútiles haciendo lo que nos toca. Pero es que a veces resulta que no hacemos ni lo que nos toca; por ello somos más inútiles aún.
Haciendo lo que Dios nos pide, más o menos bien, al menos intentamos cumplir el desempeño del ministerio que se nos confía.
Repito las tres ideas: sana doctrina, vida piadosa y trabajo bien hecho. Que el Señor nos conceda vivir de esta manera en el ejercicio de nuestro ministerio y en nuestro trabajo de la delegación para el clero.
Le pedimos la Virgen, que vivió con una gran fidelidad a lo que el Señor le pidió, que nos ayude a nosotros a hacer lo mismo. Que así sea.
