El profesor de los centros teológicos Daniel Harillo invita a profundizar en el Evangelio de este domingo, Solemnidad de la Ascensión.

Comentario en texto al Evangelio del Domingo de la Ascensión del Señor
Ascensión del Señor de Juan Niño de Guevara en la Catedral de Málaga// ARTISPLENDORE

Muchos no recordarán una frase repetida por muchos católicos: Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: Corpus Christi, Jueves Santo y el día de la Ascensión, porque el último jueves dejamos de celebrarlo, no por quitar importancia a la Ascensión sino porque pasó al domingo VII de Pascua. Hoy, Cristo nos recuerda que nuestra humanidad está llamada a disfrutar de Dios, que seremos salvados. Durante cuarenta días hasta la Ascensión, ha estado preparando a sus discípulos para la venida del Espíritu Santo. Conoce la fragilidad humana, por eso quiere reforzarlos y reforzarnos. Nos invita a rezar y a reflexionar, a saber que no estaremos solos, a que la oración sea el motor de nuestra vida. Lucas nos recuerda que la Pascua llega a su fin para comenzar la era del Espíritu, debemos abrirnos para empezar la gran tarea encomendada que sigue resonando en nuestros corazones a día de hoy; la construcción del Reino de Dios, el nacimiento de la Iglesia y el llevar el Mensaje de Cristo a cada rincón de la tierra. Es tiempo de dejar atrás los miedos y empezar a evangelizar. El Evangelio nos invita a crecer, a preparar nuestros corazones a la venida del Espíritu Santo, a contemplar la Gloria de Dios para con su Hijo que también será la nuestra. Es verdad que las circunstancias del mundo son complicadas, por eso debemos confiar y empezar a transformar nuestros corazones para conseguir transformar el mundo.