Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P., del Convento de la Virgen del Camino (León), invita a profundizar en el Evangelio de hoy, 5 de noviembre (Lucas 14, 15-24).

Comentario en texto de Fr. Carlos Oloriz O.P.
Foto de Ron Lach

¡Venid, que el banquete está preparado! Con esta parábola Jesús nos enseña cómo son las relaciones de Dios con nosotros. Siempre a base de invitaciones. Y la invitación nos puede llegar a través de: un acontecimiento, de una lectura del Evangelio… de muchas maneras. La invitación de Dios siempre respeta la libertad.

Y si hay libertad, hay responsabilidad. Porque podemos decidir que nuestros proyectos son mejores que los de Dios. Y entonces, nosotros mismos nos excluimos del banquete, de la gracia que Dios nos tenía preparada. Aún así, Dios no cambia de sistema. Lo suyo es invitar, desea tener a sus hijos en torno a la mesa de su reino.

Pero, los que entran a la sala del banquete son los pobres, aquellos a quienes no se les pasa por la cabeza que lo que ellos tienen pueda ser mejor que lo que Dios les ofrece. Dios seguirá enviando invitaciones, incluso a los que no habían  respondido a la primera vez. Pero el sentarse a la mesa de Dios sigue dependiendo de nosotros. Pidamos al Señor apreciar, sobre todo lo que Él nos ofrece, los bienes de su Reino.

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