Jaume Gasulla, párroco de San Fernando en Málaga capital, ayuda a profundizar en el evangelio del III Domingo de Adviento.

Comentario al evangelio del III Domingo de Adviento, 16 de diciembre de 2018
Móvil: Tercer Domingo de Adviento por Fano

¡Estad alegres!

Esta es la hermosa llamada que se nos hace este domingo, cerca ya de la celebración del nacimiento del Salvador. Y esta es la llamada que se nos hace cada día, cuando se nos anuncia la alegría de la fe y la alegría del Evangelio. El mismo que anunciaba al pueblo el Bautista.

En el horizonte de “la gente”, en el horizonte de “los publicanos”, en el horizonte de “los soldados”, y en el horizonte del pueblo todo, había amanecido un sol de esperanza y de alegría que les llevaba a preguntar al Bautista cuál era la tarea en la que se debían  empeñar. El Bautista, el del bautismo de agua, les respondía invitándoles a acudir a los caminos de justicia de la tradición judía, signos de la alegría de la salvación prometida.

Pero el mismo Bautista apunta a quien será razón definitiva para la verdadera alegría, para el verdadero ‘Gaudete’: Cristo Jesús, el que bautizará con Espíritu Santo y el que pondrá todas las verdades en su sitio.

Dos mil años después, a nosotros, se nos sigue haciendo la misma invitación: ‘GAUDETE’, ¡estad alegres! Porque el Señor fue, es y será. Y porque con el Señor, a pocas fechas de la celebración de su nacimiento, podemos celebrar la alegría del Dios-con- nosotros. ¿Habrá algo o alguien que pueda ahogar nuestra alegría? ¿Habrá algo o alguien capaz de ahogar la alegría del creyente que pone su esperanza en El Salvador? Alegrémonos y sembremos el mundo de razones para la alegría.