El 12 de mayo celebramos uno de los santos más populares en Málaga, san Pancracio.

San Pancracio, el perejil de todas las casas y comercios
San Pancracio //GEMINI

Miles de casas y locales comerciales cuentan con una imagen o una estampa del santo considerado patrón de los comerciantes. Esta omnipresencia va unida a su combinación con una ramita de perejil fresco que, a modo de ofrenda, los fieles colocan junto a su imagen o en la propia figura en lugar de la simbólica palma del martirio.

Es precisamente su condición de mártir lo poco que sabemos de él con certeza. Tenemos que acudir a la tradición para conocer que quedó huérfano siendo un niño y que fue a través de su tío como recibió la fe y el bautismo en Roma. Condenado por su fe, no renegó de ella, siendo ejecutado a la edad de 14 años.

Suele aparecer con un libro en el que reza la frase: Venite ad me; et ego dabo vobis omnia bona (venid a mí y os daré toda clase de bienes) inspirada en las palabras del faraón a los hermanos de José para convencerlos de que regresaran con su padre, Jacob (Gen 45,18). La interpretación materialista de esta frase está detrás de que muchos se encomienden a él para pedir la prosperidad y buena marcha de los negocios, aunque la interpretación correcta no olvida la necesidad de pedir también por los bienes espirituales.

ORACIÓN

Glorioso mártir de Jesucristo, amable protector mío, san Pancracio, ya que el Señor escucha tan favorablemente tus ruegos, ayudando espiritual y temporalmente a los que piden sus gracias por tu intercesión, atiende la petición que, con humilde confianza en la bondad de Dios y apoyado en tu poderoso valimiento, elevo al cielo en mi presente necesidad. 

(hágase la petición)

Ya que tu gran amor a Dios te animó a ofrecer la vida en testimonio de la fe,
obtén para mí este mismo amor y esta fortaleza en la práctica y en la confesión de la fe.

Para alcanzar tu continua protección sobre mí y sobre mi familia, te ofrezco ser fiel en el cumplimiento de la ley de Dios y en los deberes de mi estado, y procuraré agradarte con la frecuente recepción de los santos sacramentos. 

Sirviendo a Dios y ayudado por ti, espero gozar de tu compañía en el cielo.

Amén.