Cáritas y otras entidades de la Agrupación de Desarrollo colaboran con la Cátedra de Inclusión Social de la UMA en el II mapeo de personas sin hogar, que contribuirá a realizar una aproximación prospectiva a la situación del sinhogarismo en Málaga. José Miguel Santos, director de Cáritas Diocesana, detalla que casi un centenar de personas de Iglesia participa en las entrevistas a quienes viven en la calle, este jueves 14 de mayo, en la ciudad.

Casi cien personas de Iglesia participan del mapeo de personas sin hogar
José Miguel Santos, director de Cáritas Diocesana de Málaga A. MEDINA

¿En qué consiste esta iniciativa?

Esto surge a raíz de un segundo informe que se quiere realizar desde la Agrupación de Desarrollo, en colaboración con las entidades que la integran, entre ellas el Ayuntamiento y la Universidad de Málaga. Ya se hizo un informe anteriormente y ahora se plantea que, de forma periódica, cada año o cada dos años, pueda realizarse este recuento, mapeo y entrevistas.
El objetivo es visibilizar la realidad de las personas en situación de calle y de quienes se encuentran en centros y albergues. Por un lado, se quiere saber cuántas personas hay para analizar si se les está atendiendo y cómo se está haciendo. Por otro, se pretende conocer sus perfiles y situaciones, porque una de las claves que estamos descubriendo es que ya no existe un perfil fijo de persona sin hogar, como podía ocurrir hace veinte años. La realidad es mucho más compleja y variada, y eso requiere respuestas también más integrales y complejas.
Desde Cáritas animamos a que participara toda la Iglesia de Málaga: Cáritas parroquiales, cofradías, movimientos y grupos cristianos, así como voluntarios de nuestros centros. La intención era llegar a más zonas de la ciudad y conseguir que el estudio fuese más realista. Además, al haber más personas participando esa noche en las calles, las entrevistas pueden ser más cercanas y humanas, no solo centradas en contar personas, sino también en conocer, si la persona quiere, qué le ha llevado a esa situación.

¿Cómo ha respondido la Iglesia a esta convocatoria?

La respuesta ha sido muy positiva. Desde Cáritas Diocesana queríamos animar a toda la Iglesia a participar porque esta es una cuestión que nos interpela a todos. Cáritas es Iglesia y la Iglesia es Cáritas.
También buscamos que el resultado del estudio aporte claves de incidencia política, en el buen sentido, para saber hacia dónde caminar entre las entidades y la administración.
Además, muchas Cáritas parroquiales ya conocían esta realidad porque la viven en sus barrios y atienden a personas en situación de sinhogarismo. Cuando remiten datos para las memorias, ya indican que cada vez hay más personas en esta situación. Por tanto, también se trata de recoger y visibilizar ese trabajo cotidiano que ya se viene realizando.

¿Cómo se desarrolla el trabajo de campo?

Participarán técnicos de entidades que trabajan con personas sin hogar, alumnado de titulaciones sociales y voluntarios y colaboradores de distintas entidades. Se organizarán en equipos que recorrerán toda la ciudad la noche del 14 de mayo, entre las nueve y las once aproximadamente.
Durante estos días hemos realizado formaciones en Cáritas, en las que han participado unas noventa personas. Esa noche se hará algo tan humano como encontrarse con las personas, iniciar un diálogo y conocer su realidad: cómo han llegado a la calle, de qué país vienen o qué circunstancias les han llevado a esa situación.
Todo se hará desde el respeto absoluto. Si una persona no quiere responder o participar, se respetará completamente. En ese caso, simplemente se registrará que hay una persona sin hogar en ese lugar.
Sin embargo, en experiencias anteriores muchas personas agradecían que alguien se acercara, preguntara y quisiera escuchar su historia.

¿Qué puede aportar este estudio a la ciudad de Málaga?

Creo que es una necesidad para la Málaga que estamos construyendo: ser conscientes del lugar en el que vivimos y de las personas que habitan a nuestro lado.
Se habla mucho del gran desarrollo económico de la ciudad en los últimos años, pero la cuestión es preguntarnos si ese desarrollo económico se traduce también en desarrollo humano para quienes viven o llegan a Málaga.
Los datos del informe FOESSA muestran que el desarrollo económico no implica necesariamente desarrollo humano ni ciudades más acogedoras y solidarias. Hay algo que falla.
Este estudio permitirá detectar realidades que necesitan respuesta. Por ejemplo, hay muchas personas con problemas de salud mental que no están siendo atendidas adecuadamente, lo que agrava aún más su situación. También hay personas que trabajan pero no pueden pagar una vivienda o una habitación.
Muchas historias corresponden a personas que hasta hace poco llevaban una vida normalizada y que, por circunstancias como un divorcio o la pérdida de una pensión familiar, han terminado en la calle
La idea de que todas las personas sin hogar responden a un mismo perfil relacionado con el alcoholismo o la negativa a acudir a centros no refleja la realidad completa. Si reducimos el problema a un único aspecto, no seremos capaces de ofrecer respuestas adecuadas ni desde las administraciones ni desde las entidades.
No podemos presumir de desarrollo económico y, al mismo tiempo, no ser capaces de responder solidariamente a los retos sociales y al cuidado de las personas más vulnerables.

Buscamos hacer algo tan humano como encontrarse con las personas, iniciar un diálogo y conocer su realidad: cómo han llegado a la calle, de qué país vienen o qué circunstancias les han llevado a esa situación

¿Cómo trabaja actualmente Cáritas con las personas sin hogar?

Tenemos distintos recursos. Uno de ellos es Calor y Café, un centro de atención nocturna donde las personas llegan por la tarde, cenan, pueden ducharse y dormir. Muchas de ellas trabajan y salen por la mañana hacia sus empleos.
Otro recurso es Pozos Dulces, destinado a personas con situaciones más complejas y que necesitan una convivencia continuada y un acompañamiento más intenso para avanzar hacia mayores niveles de autonomía. El problema de la vivienda es uno de los grandes obstáculos.
También contamos con un equipo de calle formado por personas de Cáritas parroquiales y voluntarios, coordinado desde Pozos Dulces y Calor y Café. Queremos potenciar especialmente este trabajo de cercanía y acompañamiento.
Además, trabajamos coordinadamente con otras entidades y con el Ayuntamiento para derivar a las personas a los recursos más adecuados y para analizar hacia dónde debemos avanzar en la atención a las personas sin hogar.
La realidad es que los recursos resultan insuficientes porque el número de personas sigue aumentando, algo que ocurre en muchas ciudades.
A veces se intenta no mirar esta realidad porque nos enfrenta a nuestras propias carencias como sociedad. Cáritas tiene que estar ahí, reclamando una atención adecuada, con cuidado y acompañamiento. No vale ofrecer a las personas más vulnerables lo que sobra o cualquier cosa. Precisamente quienes están en situaciones más difíciles merecen lo mejor, y todos debemos implicarnos en esa tarea.

Desde el Evangelio, ¿qué aporta la mirada de Cáritas a esta realidad? 

La realidad es compleja y muchas veces nos desborda, pero la pregunta clave es si estamos haciendo todo lo posible o si aún podemos hacer más.
Tenemos que seguir preguntándonos en qué espacios debemos estar y cómo debemos actuar, además de reclamar a la sociedad y a las administraciones el cuidado que merecen las personas en situación de vulnerabilidad.
No podemos dejar de mirar esta realidad porque nos incomode. A veces, el llamado cuarto mundo actúa como un espejo que nos muestra quiénes somos realmente, y eso no siempre nos gusta verlo.
Las conversaciones con personas en situación de sinhogarismo también pueden ayudarnos, como Iglesia, a centrarnos en lo esencial: cómo estamos al lado de quienes más lo necesitan y cómo lo hacemos como comunidad.