La Iglesia de Málaga retoma la reflexión sinodal comenzada en 2021, junto a la Iglesia Universal, con una Jornada de Formación sobre Sinodalidad que tuvo lugar el 11 de abril en Casa Diocesana.
A las 9 de la mañana comenzaban a llegar los primeros feligreses de los puntos más alejados de la diócesis, «con el corazón cargado de ilusión por aprender más sobre este proceso de sinodalidad, de caminar juntos», expresaban.
Y es que, como expresaba Rafael Pérez Pallarés, representante sinodal en la fase diocesana, «El sínodo ha servido para romper inercias» y la muestra es la amplia participación: 621 feligreses de la diócesis, 365 de forma presencial y 247 online. De ellos, 474 eran laicos, 44 religiosas y religiosos, 7 diáconos y 90 sacerdotes.
La Jornada
Mons. Satué abría la Jornada con unas palabras de agradecimiento a todos los participantes y organizadores y, tras explicar la dinámica que se llevaría a cabo a lo largo de la mañana, afirmaba que «estos días he pedido a Dios que esta jornada de formación nos ayude a cultivar tres actitudes fundamentales. La primera es apostar decididamente por la sinodalidad y apostar de forma práctica. Eso supone caminar juntos, discernir juntos, decidir juntos, trabajar juntos, evaluar juntos y celebrar juntos la presencia y la acción de Dios en nuestra vida y a través de nuestra vida en el mundo«.
La segunda actitud que presentó fue la de escuchar, para lo que había pedido al dibujante alguna ilustración en la que se reflejara el «estar abiertos a la escucha del Espíritu en la oración personal, en nuestras reuniones de parroquia y en los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, especialmente de los pobres y de quienes sufren».
Y la última actitud, la de caminar sin esperar a tenerlo todo claro. «Avancemos confiados en la providencia y atentos a las señales de Dios que, indefectiblemente, nos irá mostrando», concluía D. José Antonio.
Tras las palabras del Obispo, Poe, Titina y Angelines, feligreses de parroquia, entonaron la canción “En el nombre del Señor” para introducir la oración “Adsumus” de invocación al Espíritu Santo en una asamblea sinodal.
Mons. Satué invitó a los presentes a rezar también un Padre Nuestro, en unión a la convocatoria por la paz en el mundo del papa León XIV. recordando de forma especial a los pueblos que más están sufriendo en medio de conflictos bélicos.
Sinodalidad y poder
Tras la oración inicial, el sacerdote Salvador Gil presentó al primer ponente de la mañana, el teólogo italiano Dario Vitali, profesor en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es una de las voces clave en el Sínodo sobre la Sinodalidad, en el que coordinó el grupo de expertos que acompañó el discernimiento eclesial.
Con naturalidad y profundidad, Dario desgranó los puntos fundamentales del Documento Final del Sínodo, invitando a los presentes a plantearse «¿Qué conciencia tiene Málaga de ser Iglesia Malacitana que camina junta?».
«La sinodalidad limita el poder», afirmaba en varias ocasiones con rotundidad, y añadía que «la toma de decisiones es del Espíritu, es una consecuencia de la presencia del Espíritu en la Iglesia».
«Hay que caminar juntos, todos junto al Obispo: Pueblo de Dios, presbiterio (no la suma de los presbíteros, sino el presbiterio) y Obispo. Si están claras estas relaciones hay Iglesia, si no hay poder y otras cosas, pero no Iglesia», continuaba afirmando.
Conversación en el Espíritu
El sacerdote José Emilio Cabra, profesor en los Centros Teológicos, fue el encargado de exponer en qué consiste la “Conversación en el Espíritu, un método que «no se trata de una novedad, sino que se inscribe en la larga tradición del discernimiento eclesial, que se ha expresado en una pluralidad de métodos y enfoques», explicaba Cabra.
«El proceso de dejarnos conducir por el Espíritu precisa que antes nos dejemos educar por él, básicamente se trata de un proceso de conversión, y requiere de unas disposiciones previas para sea verdadera búsqueda de la voluntad del Padre, animada por el Espíritu», añadía José Emilio.
Dichas disposiciones son: la libertad interior de querer lo que Dios quiere y estar abierto a lo que a él le parezca mejor; la abnegación o deseo de servir, de no ponerse uno mismo en el centro; cultivar la humildad en el sentido de no creernos en posesión de la verdad; la escucha de la Palabra de Dios como punto de partida y criterio de todo discernimiento eclesial; hablar y escuchar en pie de igualdad; la escucha activa y abierta a que lo que el otro diga pueda cambiar mis certezas; y prudencia, discreción y capacidad de identificar lo que es importante, con un poco de silencio.
También dio algunas recomendaciones concretas como realizarlo en grupos de unas ocho personas, con un moderador o animador; en el que quede clara la cuestión sobre la que se va a conversar. «Cada uno debe preparar su aportación, rezarla, sobre la cuestión que se debe discernir. En la conversación no improvisamos», advierte José Emilio.
El profesor presentó un esquema general de lo que sería una Conversación en el Espíritu dejando claro que, como tantos métodos, hay que adaptarlo a la situación concreta. La reunión comenzaría con una breve oración y una presentación de los participantes, si no se conocen. Se harán tres rondas de diálogo. En la primera, cada participante comparte el fruto de su oración y el resto escucha sin juzgar; en la segunda, cada participante comparte lo que más le ha impresionado de la primera ronda, sin añadir nada propio; y en la tercera, se trata de identificar los puntos clave que han surgido y construir un consenso sobre los frutos del trabajo común, en el que todos puedan sentirse representados. La reunión acaba con una breve acción de gracias.
Documento de Trabajo
La última ponencia de la mañana la impartió Ana Medina, profesora de los centros Teológicos, quien presentó el documento de trabajo para trabajarlo en las próximas semanas.
Lo pueden encontrar en diocesismalaga.es/sinodalidad y tiene dos partes diferenciadas. Una primera para el trabajo personal con una serie de recursos y pistas para profundizar en cada uno de los capítulos del Documento Final; y una segunda parte para el trabajo comunitario, con cuestiones a trabajar en grupo mediante el método de la conversación en el Espíritu, cuyo resultado será enviado a la organización, mediante el código QR que encontrarán en la parte final del documento, antes del 20 de mayo para preparar la Asamblea diocesana.
Un proceso que continúa
El domingo 18 de enero de 2026, en su “Carta desde a fe”, Mons. Satué animaba a todos los fieles a que «como Iglesia Diocesana», acogiéramos «con alegría y esperanza la tarea de conocer, difundir y aplicar el Documento Final del Sínodo sobre la Sinodalidad» y convocaba, «en una primera fase a todos los responsables de pastoral de la Diócesis, para estudiar el Documento Final, utilizando la guía de lectura que estará disponible en diocesismalaga.es/sinodalidad a partir del 26 de enero». En esa misma página estaría disponible el formulario para inscribirse en la Jornada de Formación celebrada el sábado 11 de abril. «En ella profundizaremos en los fundamentos teológicos de la sinodalidad y practicaremos el método de la Conversación en el Espíritu, una dinámica que ayuda a los grupos a escuchar a Dios y a tomar decisiones comunes mediante la escucha profunda, la oración y la atención a los movimientos interiores».
Tras la celebración de la Jornada, comienza la segunda fase, en la que se invita a «las parroquias y sus grupos, a las comunidades religiosas, a las asociaciones laicales y a las hermandades a continuar este trabajo, aplicando el método de la Conversación en el Espíritu para profundizar en el Documento Final. Este trabajo culminará con una Asamblea Diocesana que celebraremos, Dios mediante, el sábado 20 de junio», proseguía el obispo de Málaga en su carta.
