El Círculo del Silencio celebrado el 9 de septiembre en la Plaza de la Constitución, tuvo un especial recuerdo para la situación que se sigue viviendo en Ceuta.

El Círculo del Silencio fijó su mirada en los hermanos de Ceuta
Círculo del Silencio E. LLAMAS

La Delegación de Migraciones retomó esta cita mensual tras el descanso del mes de agosto “que ha sido un mes en el que, lamentablemente, hemos asistido a un acontecimiento trágico: la crisis humanitaria en Ceuta que todavía seguimos sufriendo”, explicaba la delegada de Migraciones, Pilar Gallardo, en el programa el Espejo de COPE Málaga. Es por ello que, en este Círculo “vamos a enviar, de corazón, nuestro mensaje de solidaridad, de apoyo y de oración a todo el pueblo de Ceuta, sus vecinos, sus instituciones, a toda la comunidad, que siempre ha sido un verdadero ejemplo de convivencia, de diversidad y de respeto. Y ahí la Iglesia está respondiendo con la acogida y el respeto”, añadía.

La delegada también recordó en el programa que el próximo 27 de septiembre se celebra la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado y “el papa León nos recuerda en su mensaje que tenemos que prestar atención muy muy especial a los menores: Incluso uno solo de estos pequeños es el lema porque, en cada ser humano hay una dignidad infinita y no podemos caer en la trampa de la polarización que pone a unos en contra de otros. Eso es contrario al Evangelio. Por todo ello, desde la Delegación de Migraciones invitamos a salir a la plaza y expresarnos con respeto, con humildad, con empatía, porque hacen falta voces serenas que llamen a la unidad y al bien común y que pongan siempre a las personas en el centro, a todas las personas.  Que nuestra presencia silenciosa sea un clamor de esperanza y de fraternidad”.

Durante el Círculo del miércoles 9 de septiembre, la delegada de Migraciones, Pilar Gallardo, compartió el testimonio del P. Sante: 

Antes de tomar el barco para Ceuta me puse en la mochila, este metro, esta unidad de medida, como para facilitarme la lectura de una realidad tan compleja, como la que se está viviendo estos días en la ciudad. 

Todos nos ofrecen su lectura de la realidad a veces desde una perspectiva política o partidaria, a veces simplemente como fenómeno de la sociedad y no faltan los que ven también en la desgracia una oportunidad de ganancia egoísta. 

Llegando a la ciudad se nota un mayor movimiento de policía y militares por las calles y a lo largo de las playas grupos de jóvenes que caminan rápido y con aire de preocupación y miedo. 

En la puerta del Centro San Antonio ya estaba la fila de personas que esperaban ingresar para el servicio de duchas y una merienda. Este pequeño Centro gestionado por la Asociación Cardjin de la Pastoral Migratoria Diocesana, durante el curso normal del año acoge una docena de personas migrantes, normalmente personas particularmente desprotegidas y vulnerables. Actualmente se están albergando unas cincuenta personas y más de un centenar de personas pasan cada día para el servicio de duchas y merienda. 

Ingresando en el patio del Centro ya cambia el aire: la gente se saluda y un grupo numeroso se mueve en las diferentes actividades de servicio. La mayoría son personas con cara joven, tanto los huéspedes, como los voluntarios. Lo que maravilla es la serenidad y la colaboración. La limpieza, la comida, la organización de los turnos de ducha, las clases de español, la recepción en la puerta de ingreso, el servicio de enfermería ….no se distingue ya quienes son los voluntarios de ASCS, los tres seminaristas Scalabrinianos,  el personal de la casa, las Hermanas de la Caridad, los huéspedes llegados en estos días de emergencia…..todos que aportan de lo que saben y pueden para el bien de todos. Aunque los medios hablen de la violencia de estos “nuevos llegados”, en el Centro no hubo episodio alguno. 

Los medios hacen ver la indignación y violencia del pueblo de Ceuta, pero no todos son así: en los barrios más pobres hay ejemplos de personas que ofrecen comida y acogen, especialmente a menores que andan solos por las calles. En otros barrios y también cerca del Centro San Antonio, otras personas se encargan de llamar la policía y denunciar la presencia de migrantes.  

Si es verdad la noticia de última hora de ayer, que unas personas (de Ceuta y llegadas de afuera para provocar tensión)  bloquearon el trasporte de la Cruz Roja que llevaba comida a las personas confinadas en la playa de Trampolín y quemaron las chabolas de fortuna que cobijaban a las personas migrantes, estamos imitando las “malas prácticas” y la barbarie de la Franja de Gaza.  

La Iglesia local, por medio de Cáritas, envía “alimentos y materiales” para ayudar el Centro San Antonio. Hemos optado no entrar en la discusión de las partes enfrentadas, justamente para no alimentar focos de tensión y división y, al momento de  aportar algo, pronunciar una palabra clara sobre el deber cristiano de la hospitalidad, conforma a las enseñanzas de la doctrina social de la Iglesia. 

De verdad que con nuestras opciones y nuestro actuar decidimos la credibilidad de la vida cristiana. No podemos confiar en quien dice apoyar la Iglesia y en la realidad actúa contra la Palabra del Evangelio. 

Que para nosotros también, la única unidad de medida sea el Evangelio, cueste lo que cueste y tengamos el coraje de ser coherentes en nuestro actuar. 

El testimonio de generosidad y colaboración de las personas que encontré en el Centro San Antonio de Ceuta, me renueva en la esperanza de que el Reino de Dios sigue construyéndose, sin hacer mucho ruido, con el aporte precioso de personas migrantes, de los pobres y sencillos.