Mons. Satué ofrece esta reflexión para hoy.
RESPONDIÓ "VOY, SEÑOR" PERO NO FUE
Me pregunto: ¿mis acciones se corresponden con mis buenos deseos?
Señor, soy cristiano y me gustaría vivir como un buen cristiano,
pero me siento prisionero de mis rutinas, de mis caprichos.
Querría estar más cerca de Ti y trabajar cada día en tu viña,
pero mi débil voluntad es derrotada a menudo por mis apegos.
Ayúdame, Señor, a no confundir lo que quiero y lo que me apetece;
a utilizar los medios adecuados para avanzar y crecer;
a no dejar para un mañana que nunca llega lo que pueda hacer hoy;
a superar mis contradicciones, aunque sea poco a poco.
Señor, no permitas que me quede a la mitad del camino:
entre la voluntad de seguirte y mis deseos egoístas;
queriendo tu amistad, pero sin apartarme de lo que me aleja de ti;
trabajando en tu viña y perdiendo el tiempo en otros campos.
Señor, cura mi corazón dividido y fortalece mi libertad;
para escoger siempre el camino que me conduce a ti y a tu viña;
renunciando a todo lo que me impida crecer en amor y servicio;
para sentir, así, la alegría del que se entrega con todo el corazón a ti y a tu Reino.
Amén.
