El Papa Francisco puso de ejemplo al que fuera obispo de Málaga y su catequesis sobre la Eucaristía al encontrarse con los miembros del Seminario Diocesano de Madrid.

El Papa Francisco puso a san Manuel González, obispo de Málaga, como guía para los seminaristas
Encuentro del Papa con el Seminario de Madrid y su arzobispo, D. José Cobo // VATICAN MEDIA

En el encuentro, que discurrió en torno a las preguntas y respuestas espontáneas de los congregados, el pontífice ofreció a los futuros sacerdotes un discurso sobre la centralidad de la Eucaristía, para lo que recurrió a la figura del santo Manuel González, obispo de Málaga, en su obra "Un sueño pastoral": «el sueño de "un seminario en el que la Eucaristía fuera: en el orden pedagógico, el estímulo más eficaz; en el orden científico, el primer maestro y la primera asignatura; en el orden disciplinar, el inspector más vigilante; en el orden ascético, el modelo más vivo; en el orden económico, la gran providencia; y en el orden arquitectónico, la piedra angular"», dijo el Papa.

Francisco les recomendó varias claves «para poner a Dios al centro, es decir, para dejar que sea Él el cimiento, el proyecto y el arquitecto, piedra angular». La primera de ellas, la adoración. «Jesús —dijo volviendo a fijar su mirada en el obispo santo— nos hará de pedagogo, paciente, severo, dulce o firme según necesitemos en nuestro discernimiento, porque nos conoce mejor que nosotros mismos, y nos espera, anima y sostiene en todo nuestro caminar. Es nuestro mayor estímulo, pues hemos consagrado nuestra vida a seguirle».  Destacó el Papa argentino como crucial que, en lo científico, san Manuel una el ser maestro con el ser la asignatura.