Los días 3 y 4 de marzo, Cáritas Diocesana de Málaga ha organizado dos encuentros para analizar en profundidad el Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Andalucía, poniendo el foco en los datos más relevantes que afectan a la provincia.
El estudio, presentado recientemente en el ámbito autonómico, advierte de una creciente fragmentación social y señala tres ámbitos críticos —vivienda, empleo y salud— como los motores que están intensificando la vulnerabilidad de miles de hogares. En sus conclusiones, el informe subraya que Andalucía continúa sin cerrar sus brechas sociales.
Andalucía: una fractura social que se consolida
Durante la presentación, celebrada en el Colegio Sagrado Corazón (Esclavas), el director de Cáritas Diocesana de Málaga, José Miguel Santos Paradas, ha ofrecido unas palabras iniciales y una breve introducción al Informe FOESSA antes de dar paso al ponente, Daniel Rodríguez de Blas, miembro del Comité Técnico de FOESSA y coordinador del Informe.
Rodríguez ha comenzado subrayando que Andalucía atraviesa “un proceso profundo y persistente de fragmentación social”, resultado de más de dos décadas de crisis encadenadas —económica, sanitaria, inflacionaria y habitacional— cuyas fases de recuperación “no han logrado cerrar las brechas abiertas”. “No estamos ante un fenómeno coyuntural, sino ante dinámicas estructurales que se consolidan”, señaló.
El informe destaca que el 23% de la población andaluza vive en exclusión social y un 10% en exclusión severa, cifras superiores a la media estatal y que evidencian la consolidación de una vulnerabilidad estructural.
Rodríguez de Blas ha insistido en que “no fallan las personas, falla el sistema”. Frente a discursos que atribuyen la pobreza a la falta de esfuerzo individual, ha recordado que la mayoría de los hogares en exclusión sí activan estrategias de inclusión: trabajan, buscan empleo, se forman o recurren a sus redes familiares.
Aun así, “tres de cada cuatro hogares en exclusión severa se encuentran con dispositivos fragmentados, recursos insuficientes y respuestas poco adaptadas a sus trayectorias”. Cuando esto ocurre de forma sostenida —ha afirmado— “la exclusión no solo se reproduce: se cronifica”.
Nota de prensa: Presentación del Informe Foessa Andalucía en Málaga
A pesar de la ligera mejora en la tasa de riesgo de pobreza en Andalucía —del 15,9% en 2021 al 12,8% en 2024—, la comunidad sigue entre las regiones con peores indicadores. Casi la mitad de los hogares no puede afrontar gastos imprevistos, uno de cada cinco no logra mantener la vivienda a una temperatura adecuada y un 16% sufre retrasos en pagos básicos.
En este contexto, Rodríguez ha alertado de que el sistema de garantía de ingresos sigue siendo insuficiente. Aunque el Ingreso Mínimo Vital (IMV) alcanza a seis de cada diez personas en pobreza severa —una cobertura mayor que la media estatal—, sigue sin llegar a todas las personas que lo necesitan, en parte por dificultades de acceso y falta de acompañamiento.
A ello se suma el debilitamiento de la protección autonómica tras el desplome de la Renta Mínima de Inserción Social, que “ha dejado un vacío allí donde el IMV no llega, llega tarde o resulta insuficiente”. Por ello, ha señalado, “la prioridad pasa por reforzar la renta mínima autonómica como complemento del IMV”.
Málaga: Vivienda y empleo, principales detonantes de la exclusión social
En el caso de Málaga, FOESSA advierte de la presión crítica del mercado residencial. “Más de 200.000 personas caen por debajo del umbral de la pobreza después de pagar la vivienda y los suministros”, ha explicado Rodríguez.
El precio del alquiler ha aumentado cerca de un 30%, por encima del incremento medio andaluz (25%), lo que complica aún más los proyectos vitales de miles de hogares.
La precariedad laboral constituye otro de los motores de la exclusión. Según el informe, unas 180.000 personas en la provincia sufren inestabilidad laboral grave, con empleos intermitentes o precarios. Rodríguez señaló que “el 14% de los hogares malagueños cuyo sustentador principal tiene empleo se encuentra, aun así, en exclusión social”.
A ello se añade el impacto en la salud: alrededor de 85.000 personas han dejado de comprar medicamentos o seguir tratamientos por falta de recursos, un indicador que FOESSA considera de especial gravedad.
Una mirada desde la universidad: jornada en la UMA
La reflexión continúa el miércoles 4 de marzo con una jornada en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga bajo el título «Exclusión y desarrollo social en Andalucía: una mirada desde el Informe FOESSA». Este segundo encuentro está dirigido a agentes sociales, profesionales de la intervención y estudiantes, y busca profundizar en los desafíos que plantea la actual situación social en la comunidad: la insuficiente cobertura de los sistemas de garantía de ingresos, el deterioro de las relaciones sociales, el empeoramiento de la salud en los hogares más vulnerables y los rostros más afectados por la exclusión —menores, jóvenes, personas extranjeras y mujeres al frente del hogar—.
Con esta doble convocatoria, Cáritas Málaga ha querido situar el foco en una realidad que, pese a su gravedad, suele quedar invisibilizada. Los datos del informe muestran que, también en Málaga, la exclusión social tiene causas estructurales y sostenidas en el tiempo, y exige respuestas coordinadas, estables y adaptadas a la vida real de las personas y familias que la sufren.
