Francisco González se afana en explicar que el Señor siempre da ciento por uno, mientras Felipe Reina lucha por mantener el eslabón. Y es que ambos son los nuevos encargados de llevar a cabo una ardua tarea, que les ha encomendado el sr. obispo, dirigir el Seminario de la Diócesis de Málaga, uno como rector y el otro como director espiritual.

«No debemos perder el eslabón»

Ambos llegaron hace pocos meses al Seminario y ambos venían de puestos muy diferentes pero mucho más públicos. El padre Paco, como lo conocen sus feligreses, ha sido durante veinticinco años vicario episcopal y ha estado dieciocho encargado de la Pastoral Universitaria, lo que exigía “estar en la parroquias, con las confirmaciones, los catequistas y las familias, pateándote la diócesis y de pronto, un gran cambio”,  como él mismo reconoce.

“A veces los planes de Dios no son los míos, pero al final es lo que mejor sale y donde más me necesita la Iglesia. Siempre digo que hay que dejar a Dios ser Dios en mi vida, que él me guíe” afirma Francisco González (Málaga) mientras recuerda cuando fue nombrado vicario episcopal: “creí que me iba a morir, pensé que no dudaría ni tres días y he estado ejerciendo durante 25 años.  Donde la iglesia me necesite allí estaré y ahora estoy aprendiendo esta nueva labor que la iglesia a través del Sr. Obispo me pide”.

Por su parte, Felipe Reina (Encina Real, Córdoba), tras más de doce años como Delegado de las Hermandades y Cofradías de la Diócesis de Málaga, procura aplicar lo que aprendió durante estos años al Seminario. Lo tiene claro, “si vas a las cofradías ves que son verdaderas sagas familiares desde abuelos a nietos. Lo mismo pasa con la fe, lo que nos está fallando es la transmisión. En las cofradías ocurriría igual, lo que pasa es que el abuelo se lo enseña al nieto y la familia entera se identifica con una cofradía.  Por ello hay que cuidar mucho las familias que son las trasmisoras, para que no se pierda el eslabón, lo malo es que perdamos el eslabón,  Jesús nos lo dijo, que fuéramos al mundo entero a proclamar el Evangelio, pero no es que es que tengamos que hacerlo verbalmente, sino con nuestro estilo de vida, que la gente nos vea y piense: oye a este ¿qué le pasa? que está feliz y su vida tiene sentido” asegura Felipe Reina.

Pero no todos son nuevos en el Seminario, Francisco Javier Guerrero, (Urda, Toledo) comparte como Vice-Rector el peso de la responsabilidad de formar a futuros sacerdotes, ya que además es Delegado de la Pastoral Vocacional y Rector del Seminario Menor. Desde sus cinco años de experiencia en el Seminario afirma que “hay que vivir el presente, el de los chicos que están.  La Iglesia lleva 2000 años, no han faltado sacerdotes en todo este tiempo y el Señor sigue llamando, no lo ha dejado nunca, otra cosa es que tengamos tapones en los oídos”.