El Seminario Menor acoge y acompaña a chicos comprendidos entre los doce y los dieciocho años –desde 6º Primaria hasta 2º Bachillerato- que, con cierta inquietud vocacional, pretenden descubrir qué quiere Dios de ellos, en actitud de apertura al sacerdocio ministerial.
Para cubrir este objetivo general, la dinámica propia del Seminario Menor pretende potenciar una formación integral adaptada a las edades y circunstancias de los chicos. Formación que se concreta en formación humana, formación cristiana y formación vocacional. Y respondiendo a las distintas etapas del proceso educativo:
-Etapa de sensibilización vocacional (12-13 años).
-Preadolescencia (13-15 años).
-Primera adolescencia (15-16).
-Segunda adolescencia (16-18 años).
-Preadolescencia (13-15 años).
-Primera adolescencia (15-16).
-Segunda adolescencia (16-18 años).
Esta formación se lleva a cabo a través de varias realidades:
a) Convivencias mensuales: En ellas los seminaristas menores reciben la formación humana y cristiana propia de su edad y de su especial búsqueda vocacional. Además comparten sus inquietudes y vivencias con todos los chicos de la diócesis que están en su mismo camino. Un equipo de seminaristas mayores son los monitores de los distintos cursos.
b) Convivencias especiales: Son, principalmente, los encuentros quincenales con los jóvenes de Bachillerato, las salidas con todas las familias de los seminaristas menores y la convivencia de nueve días en verano.
c) Seguimiento personal: Es realizado por Rector del Seminario Menor y los monitores de cada curso, mediante acompañamiento, entrevistas, visitas a los pueblos, etc. Además, los párrocos, en sus parroquias, prestan una atención especial a los chicos del Seminario.
d) Plan de vida: Los chicos elaboran y revisan, con su formador y en grupo, un plan de vida cristiana con el que van madurando en su proceso vocacional.
e) Plan de formación: Abarca la exposición, profundización y celebra¬ción de la fe cristiana. A la vez va facilitando explícitamente el discerni¬miento en la vocación.
f) La propia familia: Los padres y demás familiares de los chicos son animados a unirse, desde el hogar, a la tarea formativa del Seminario Menor. Con ellos se tienen varios encuentros y convivencias al año.
g) Los colaboradores: Son cristianos, en su mayoría seglares, que ofrecen su tiempo libre y su profesionalidad a las tareas que el Seminario les encomienda, especialmente en las convivencias, talleres y actividades diversas.
