La Delegación de Hermandades y Cofradías tiene notas que la diferencian de otras delegaciones, pues «no está estructurada como un equipo de trabajo pastoral ni un equipo permanente o asamblea general – explica el delegado, el sacerdote Manuel Ángel Santiago- en nuestro caso, un Delegado Episcopal, en
relación directa con el Obispo y con el Vicario General, atiende personalmente las necesidades generales de todas y cada una de las hermandades de pasión y gloria de la diócesis. Junto al Delegado Episcopal nos encontramos con un secretario, designado para esta labor según las necesidades de la curia. Podemos decir que pertenecen a esta Delegación todas las Hermandades de la Diócesis de Málaga constituidas canónicamente».
«Nuestra misión es amplia, muy rica y diversa, pero sin duda lo prioritario es ayudar para que nuestras hermandades y cofradías sean verdaderas plataformas de evangelización, desde una integración cada vez más plena en las parroquias a las cuales pertenecen y asumiendo los grandes retos de la Iglesia Universal y particular», afirma el delegado y añade, «junto a esta tarea hay otra, quizás menos valorada pero imprescindible, que es el cuidar del cumplimiento de las normas diocesanas para la vida de las hermandades, renovación y aprobación de estatutos, elecciones, salidas procesionales extraordinarias,
trasparencia en la gestión patrimonial y económica…etc. Se trata de un servicio pastoral realmente importante, yo diría de primer orden junto a otras tareas eclesiales».
Y es que las hermandades «son una fuente de espiritualidad cristiana y de religiosidad popular con matices propios, no son cristianos de segunda, son “Asociaciones Públicas de Fieles” y, por tanto, llamados a vivir y manifestar, con palabras y obras, la santidad de la Iglesia en la construcción del Reino de Dios. Desde esta perspectiva la Iglesia las necesita y a de cuidarlas con amor maternal. Otra cosa es, y la pregunta es general también para ti y para mí, para nuestros catequistas, nuestras Cáritas… ¿somos fieles a lo que Dios nos pide o hemos perdido el norte, por tanto nuestra identidad, y nos hemos convertido en peñas e instituciones conservadoras de tradiciones bellas pero vacías interiormente? Hoy se habla de una espiritualidad sin Dios y ciertamente es un verdadero peligro para todas las instituciones y grupos inicialmente que nos denominamos cristianos», afirma Manuel Ángel Santiago.
Por todo ello, nos pide que «contemplemos a las hermandades como parte de la Iglesia, pues lo son. Y, por otras parte, busquemos la verdad y el bien común, pues somos conscientes de ser una Delegación muy presente en los medios de comunicación social y estamos sometidos con frecuencia a visiones distorsionadas. es necesario crecer en la profundidad del misterio de Cristo y su Iglesia».
«Os rogamos que nos ayudéis con vuestra oración, palabra y testimonio de vida, para discernir lo que Dios nos pide y seamos capaces, en palabras del papa Francisco, de realizar una verdadera opción misionera capaz de transformarlo todo, costumbres, estilos, lenguajes, estructuras y nos convirtamos en evangelios vivos. Hemos de saber romper con lo de “siempre lo hemos hecho así”», concluye.
Más información en el teléfono 952 22 43 86, de 9.30 a 13.30 horas y en el e-mail hermandadesycofradias@diocesismalaga.es
