Lo nuestro es la vida, no la muerte. Ya nos dijo Jesús que Él ha venido para que tengamos vida. Y san Juan afirma, en su primera carta, que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos. Habla de la vida humana en plenitud. Por eso, amamos la vida y la defendemos en todas sus etapas y circunstancias, porque es un don de Dios.