El papa Francisco, en el mensaje que ha escrito con motivo de la Cuaresma, denuncia la globalización de la indiferencia, una realidad que se da en múltiples dimensiones de la vida, también en la persecución hacia los cristianos. Cien millones son los cristianos que sufren por su fe en el mundo. Las matanzas contra los seguidores del Nazareno en algunos países se han convertido en un fenómeno al alza.