En su entrada en Jerusalén, Jesús de Nazaret es aclamado por la multitud al modo en que los ángeles en la noche del nacimiento anunciaran: «Paz en el cielo, gloria al Altísimo» (Lc. 19,38). Entre cantos de alegría leemos en el Evangelio que «la multitud delante y detrás de Él aclama: ¡Hosanna al Hijo de David! Bendito el que viene en nombre del Señor». (Mt 21,9).