La JMJ y todo el camino que nos ha llevado hasta Madrid 2011 ha sido, sin lugar a dudas, una experiencia de encuentro con Cristo para los jóvenes que han participado en ella, y para toda la Iglesia, que ha acompañado, estructurado, organizado, animado y puesto en manos de Dios toda esta vía por la que hemos transitado estos últimos años. Lo primero que tenemos que hacer es dar gracias a Dios por este soplo de aire fresco en la pastoral con jóvenes en la diócesis de Málaga, a tres niveles fundamentales.