De los 49 obispos que ha habido desde la restauración de la diócesis en 1487 hasta el presente, catorce de ellos han sido andaluces y solo cuatro de ellos malagueños, y no de la capital.

San Patricio, primer obispo de Málaga, ¿o San Luis de Tolosa?
Relieve de plata del orfebre Juan de Ledesma de un obispo que podría ser San Luis de Tolosa o San Patricio

Dos nacieron en Vélez y dos en Antequera. De los anteriores, que abarca el periodo de la cristianización hasta la interrupción de la sucesión apostólica por la invasión musulmana, se da por hecho que fue natural de Málaga el primero de los obispos conocidos, san Patricio, entre los siglos III y IV, siendo contemporáneo de Ciriaco y Paula, como se refleja en la novela “El pez de barro” de nuestros compañeros Ana Medina y Antonio Reina.

Es prácticamente nula la iconografía del referido prelado, cuyo culto refrendó Gregorio XVI, aunque hay autores que suponen que es quien figura en el relieve cincelado que forma parte del rico frontal de plata que donó a la Catedral en 1620 el arzobispo sevillano Luis Fernández de Córdoba que, con anterioridad, había regido el obispado malacitano. Le costó el regalo nada menos que 12.000 ducados, siendo obra atribuida al orfebre Juan de Ledesma. Con todo, lo más probable es que se trate de san Luis de Tolosa, olvidado patrono de la ciudad, pero antaño de mucha devoción en ella.

Por cierto, en la nómina episcopal de Málaga solo aparecen dos mitrados aragoneses: José Molina Lario y nuestro actual pastor, José Antonio Satué Huerto, dándose la casualidad de que ambos lo fueron antes de Teruel. También maño era el recordado cardenal Fernando Sebastián, aunque en su caso ejerció de administrador apostólico de la diócesis.