De las siete puertas con las que cuenta nuestra Catedral, cinco fueron proyectadas por el celebrado arquitecto José de Bada y Navajas quien, desde 1719, ostentó el cargo y la responsabilidad de las obras de la culminación del templo.

Una puerta menor y dos profetas mayores
Puerta de la Catedral desde el jardín del Sagrario

 En esta ocasión nos fijaremos en una de las de su autoría, concretamente la portada lateral que da acceso al templo desde el jardín del Sagrario y, que solo se abre en pocas y determinadas ocasiones. De estirpe clásica y de severas líneas, como si de un retablo o arco triunfal en piedra se tratara, cuenta con una ornamentación plástica consistente en dos personajes confrontados y esculpidos en relieve. Ambos se encuentran confortablemente recostados sobre ondas que simulan nubes, adaptando sus cuerpos revestidos de amplios ropajes al espacio triangular conformados por las enjutas del arco de la puerta. Se trata de dos de los profetas mayores: Ezequiel (izquierda) y Jeremías (derecha). Ambos portan respectivamente una tabla en una de sus manos y un pequeño libro abierto en la otra. Las inscripciones latinas contenidas en ellos son prácticamente ilegibles, por la erosión del tiempo y por roturas e impactos sufridos, algunos de los cuales incluso se encuentran repellados. No obstante, en la tabla correspondiente a Jeremías se puede adivinar una de sus profecías alusivas a la venida del Mesías, plenamente coherente con la advocación de la Encarnación que es la propia de la catedral: «Mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que daré a David un vástago legítimo. Reinará como monarca prudente, con justicia y derecho en la tierra».