Con motivo del 80 aniversario de la HOAC, el presidente diocesano de este movimiento en Málaga, José Luis Fernández Orta, hace memoria agradecida y habla del presente y el futuro de la HOAC.

«La HOAC está presente hoy, aquí, en la Iglesia de Málaga»
Publicitando el 50 aniversario de la HOAC

En plena celebración del 80 aniversario. ¿Memoria agradecida la que hacéis en estos días?

En primer lugar, se trata de celebrar. La celebración indica la alegría de sentirnos llamados por Jesucristo y por la Iglesia a vivir el Evangelio y la construcción del Reino de Dios en medio del mundo de trabajo y de un modo especial entre las personas empobrecidas.

Se trata de rememorar para traer a nuestra memoria la tarea a la que la Iglesia nos llamó en el año 1946: ser testigos de Jesucristo en medio del mundo obrero. Pero una memoria actualizada atenta a las nuevas circunstancias, como la cuarta revolución industrial, que sepa dar respuesta a los desafíos que se plantean. Supone no perder de vista que la Iglesia española de entonces vio que los obreros estaban muy alejados de la Iglesia, pero también se dio cuenta de que la Iglesia los había abandonado. Se trataba, y se trata hoy en día, de llevar la Iglesia al mundo obrero, al mundo del trabajo y al mundo obrero, con sus penas y alegrías, tristezas y esperanzas, a la Iglesia.

Y se trata de recordar. Traer al corazón todas aquellas personas que nos han precedido y han hecho posible que la HOAC esté presente hoy, aquí, en medio de la diócesis de Málaga comprometida en muchos ámbitos sociales, económicos, políticos y eclesiales. Son muchas personas a las que hay que nombrar y agradecer que hayan sido y sean, como dijo el papa Francisco, los santos de la puerta de al lado.

¿Cómo es el presente de la HOAC en la Iglesia de Málaga?

Hablar de la HOAC en la diócesis de Málaga es hablar de profundos creyentes que viven con humildad el seguimiento de Cristo en la Iglesia, empeñados en la construcción del Reino de Dios.

Estamos organizados en lo que llamamos equipos de vida y las decisiones las tomamos conjuntamente de forma asamblearia. Participamos de la vida de la Iglesia desde las parroquias y en tareas diocesanas, y vivimos el compromiso a tres niveles: el personal, el ambiental y en estructuras como asociaciones civiles, sindicatos, partidos políticos…

Puede parecer que somos muy serios y sesudos, pero el amor que nos mueve está lleno de humor. Un humor que nace de todo lo que nos queremos y lo que queremos a la Iglesia.

Y el futuro de la HOAC, ¿hacia dónde camina?

La Magnifica Humanitas nos marca retos que debemos ir asumiendo. Es esa nueva llamada de la Iglesia en el dónde estar.

Queremos seguir creciendo, más que nada porque somos conscientes de que lo que vivimos queremos que otras personas lo puedan vivir.

Hemos afirmado en los distintos lemas de estos años, y lo seguimos haciendo, que “La Persona es lo Primero”, que “El Trabajo es Para la Vida”, que hay que “Cuidar el trabajo para cuidar la Vida”. Mañana seguiremos diciéndolo y añadiremos lo que vayamos reflexionando de la ecología integral, de los retos de la vivienda, de las migraciones, de la inserción de la IA en nuestras vidas, de la sanidad, la educación, la cultura… Siempre atentos a los marginados como lo hacía Jesús.

¿Cuál es el perfil de un militante de la HOAC?

Desde los comienzos, en la HOAC se ha priorizado que el cristiano ha de sentir con Cristo y para eso, en palabras de Rovirosa, ha de ser un especialista en Cristo. Esto nos lleva a que el proceso de formación sea un proceso de conversión permanente. La revisión de vida, para nosotros, no es simplemente pasar por un ver y un juzgar para actuar; supone el aprende a ver el mundo, sobre todo el mundo obrero, con los ojos de Dios, a querer ese mundo en el que vivimos desde el mandamiento del amor (en eso consiste nuestro juzgar) para acabar comprometiéndonos con ese mundo en el que estamos encarnados.

Es alguien que siente con la Iglesia. Su tarea no la descubre a base de su propio esfuerzo. Lo que hace el militante de la HOAC es por ser enviado de la Iglesia. No podemos olvidar que somos Acción Católica y que, por ello, nuestra misión es la misión de toda la Iglesia. Son muchos los documentos que nos invitan a hacernos presentes en medio de las realidades temporales transformándolas. La Doctrina Social de la Iglesia nos lleva a reclamar para los trabajadores y las trabajadoras la dignidad del hecho de ser personas.

Por eso estamos, o queremos estar, encarnados en medio de quienes sufren la precariedad laboral, quienes son descartados en sus empleos, quienes no tienen una vivienda digna, quienes sufren la marginación por ser migrantes, quienes son tratadas como ciudadanía de segunda categoría por ser mujeres…. Y somos conscientes de que esa presencia ha de vivirse desde la caridad política: se trata de poner medios que eviten la marginación desde las organizaciones de las que se ha dotado el mundo del trabajo, a las que nos envía la propia Iglesia.

Para ello rezamos, celebramos los sacramentos, nos insertamos en las parroquias, profundizamos en la Palabra de Dios, vivimos la fraternidad de la comunidad en lo que llamamos la triple comunión de bienes, vida y acción. Y nos movemos mucho porque la esperanza que hemos recibido nos quema en las manos y queremos que llegue a todas las personas

¿Con qué actos van a celebrar este aniversario?

La acción de gracias tendrá lugar en la Eucaristía del día 7, a las 19.30 horas, en la parroquia de la Amargura, en Málaga. Aunque ya comenzamos en Madrid, en la parroquia de la Milagrosa de los padres Paúles, que es donde comenzó la historia.

También con un Cursillo de Doctrina Social de la Iglesia abierto a todos los que quieran seguir formándose, que tendrá lugar los días 7 de noviembre y 12 de diciembre, en la parroquia de la Amargura.