El prefecto apostólico en Camboya Mons. Kike Figaredo SJ trae a Málaga con la ONG Sauce el espectáculo “Danza, dignidad y encuentro”, interpretado por jóvenes camboyanos, algunos en silla de ruedas, beneficiarios de los proyectos desarrollados en aquella misión. El acto principal de la visita es el 15 de octubre, en la Caja Blanca. Es posible contribuir con su misión también comprando entradas para la fila cero.
Un total de 33 jóvenes artistas de la Escuela de Baile Clásico y Tradicional de Tahen, que reflejan el afán de superación y la dignidad de este país joven y lleno de futuro en el que la Iglesia católica realiza una intensa labor de sembrar esperanza y oportunidades, ofrecen un recorrido por la riqueza folclórica y simbólica de Camboya. El espectáculo “Danza, dignidad y encuentro” estará en la Caja Blanca (La Caja Blanca Av. del Editor Ángel Caffarena, 8, Teatinos) el 15 de octubre, a las 19.00 horas. Es necesario adquirir entradas, que pueden adquirirse presencialmente en la sede de la Agrupación de Cofradías (calle Muro de San Julián, 2) y un rato antes en la propia Caja Blanca. También pueden adquirirse online en este enlace. Los beneficios van destinados para apoyar la labor que se realiza en Camboya con las víctimas de las minas antipersona. El coste es de 10 euros (adultos) y 5 euros (infantil). Esta actuación forma parte de una gira que está visitando ciudades como Madrid, Gijón o Sevilla para acercar la realidad de Camboya, celebrar los 25 años de trabajo de SAUCE ONG y dar las gracias a todas las personas e instituciones españolas que lo han hecho posible.
La Agrupación de Cofradías de Málaga también se une a los actos. Mons. Kike Figaredo SJ presidirá, además, una Eucaristía el 16 de octubre, a las 19.00 horas, en la iglesia de San Julián, sede de la Agrupación de Cofradías de Málaga. Tras la misma, ofrecerá un coloquio con todos los que quieran dialogar con quien es conocido como “el Obispo de las sillas de ruedas”.
Los beneficios van destinados para apoyar la labor que se realiza en Camboya con las víctimas de las minas antipersona
Sreypav Touch es una de las chicas que viene en este viaje a España. Tiene 22 años y nació en Banteay Meanchey. Ella cuenta que se mudó al centro de Tahen cuando tenía 11 años. «Estudié allí hasta el último año de Secundaria y acabo de terminar mi diplomatura en Contabilidad en Phnom Penh. Ahora he comenzado unas prácticas en la oficina de la Prefectura de Battambang». Su familia es para ella un espacio de amor: «Tengo dos hermanas y dos hermanos, y soy la segunda mayor; tengo una familia muy numerosa y nos queremos mucho», aunque no está exento de dificultades: «Mis padres llevan mucho tiempo emigrados en Tailandia y trabajan muy duro para asegurar que mis hermanos y yo tengamos un futuro mejor. Ahora no pueden venir a Camboya debido al conflicto entre ambos países. Apenas podemos comunicarnos con ellos y sufrimos, pues nos encantaría estar juntos, pero debido a sus deudas y a sus trabajos actuales, no pueden permitirse regresar a casa».
Mientras viajan por España para compartir sus danzas, nos cuenta que su sentimiento es que «es una misión importante. Es nuestra forma de apoyar nuestra cultura y mostrar nuestro país a otra nación. Nos hace especial ilusión haber venido a este país para compartir quiénes somos». «Nos gustaría transmitir a la gente que la paciencia es poder: paciencia con fe, porque debemos creer en nuestro camino y en nuestro propósito, incluso cuando las cosas son difíciles, e invitar siempre a Dios a estar presente en cada paso que damos; paciencia con amor: compartir nuestro arte con el corazón cálido y tratar a todos como si fueran de la familia, y paciencia con una sonrisa: mantener una actitud positiva y amable, incluso ante las dificultades».
Sreypav, joven camboyana: «El Cristo Resucitado de Málaga es un símbolo maravilloso para nosotros. Nos transmite el amor de Dios y la esperanza de una vida mejor»
En la misión de Camboya, desde 2025, se venera una réplica del Resucitado de Málaga, titular de la Agrupación de Cofradías, y esta contribuyó al pago de sillas de ruedas para las personas afectadas por discapacidad allí, lo que une de modo especial a Málaga con esta misión. En giras anteriores, más de 9.000 personas pudieron descubrir, a través de la danza, el espíritu de este pueblo, herido por la guerra, pero fuerte y valiente. Sreypav comparte que «el Cristo Resucitado de Málaga es un símbolo maravilloso para nosotros, porque nos transmite dos cosas: primero, que el Señor nos ama y que su amor trasciende su sufrimiento. Él sufre por nosotros, pero a través de su Resurrección nos da esperanza. Todos sabemos que tenemos un futuro gracias a su Resurrección. La segunda enseñanza de este hermoso Cristo es que el sufrimiento no es el final y la muerte no tiene la última palabra. La tienen el amor y la vida del Señor. Vivimos en esta esperanza. Con este Cristo, tenemos ambas cosas: el amor del Señor, que cuida de nosotros, y la esperanza de una vida mejor».
Sreypav invita a estrechar lazos con Camboya a todos los malagueños, a quienes anima a visitar su país, conocer su cultura y a su gente, «también, viniendo a ver nuestras actuaciones de danza por toda España, especialmente en Málaga, convirtiéndose en colaboradores de SAUCE (la ONG que coordina la ayuda con la misión, y que cumple 25 años), y difundiendo nuestra misión en Battambang».
Durante esta visita a Málaga, SAUCE cuenta también con el apoyo de la Universidad de Málaga, donde también se realizarán el espectáculo de bailes en el auditorio de la Escuela Superior de Ingenierías el miércoles 14 por la mañana.
