Desde el Miércoles Santo al Domingo de Resurrección, los jóvenes de la diócesis vivirán una Pascua Joven en el pueblo de Estación de Cortes.

«Gracias por elegir Cortes Estación como epicentro de la Pascua Joven»
Parroquia de Cortes Estación

La Delegación de Infancia y Juventud organiza esta iniciativa a la que están invitados a participar los jóvenes de 18 a 30 años. «Se trata de un encuentro de reflexión, de compartir y de vivir el Triduo Pascual de manera única», explican desde la Delegación.

La parroquia de San Juan de Dios de este pueblo acoge al grupo joven que llegará en la tarde-noche del Miércoles Santo y regresará en la mañana del Domingo de Resurrección. «Nos adentraremos en todos los signos y detalles de las celebraciones, viviremos momentos únicos de oración y experiencias misioneras, compartiremos estos días con la comunidad que nos acoge y todo ello nos ayudará a profundizar en la alegría de la Resurrección», añaden desde la Delegación.

Fernando Eningo es el párroco de Estación de Cortes, además de en Cortes de la Frontera, Jimera de Líbar y Atajate y afirma que «a veces pensamos que las grandes cosas solo ocurren en las grandes ciudades pero el Evangelio, a menudo, nos recuerda lo contrario: que la fe no entiende de censos, sino de corazones. Es verdad que somos pocos, pero estamos vivos y llenos de energía. En estos pueblos, cada persona cuenta y cada historia es importante. Que la Pastoral de Juventud haya puesto sus ojos en nosotros para la Pascua Joven no es una coincidencia, es una gracia y es un reconocimiento de nuestra esencia. La presencia de estos jóvenes será para nosotros un soplo de aire fresco y un testimonio poderoso. Vienen a mostrarnos que, donde hay comunidad, aunque sea pequeña, hay esperanza. Por eso les damos las gracias por elegirnos, por recordarnos que somos importantes y por convertir este rinconcito del mundo en el epicentro de la Pascua Joven de este año».

Inma Núñez es una de las responsables que prepara la llegada de los jóvenes. Está convencida de que «la parroquia acoge este encuentro con profunda ilusión y gratitud, consciente de la riqueza que supone para nuestra comunidad el hecho de que este encuentro diocesano se celebre aquí, lo vivimos como una verdadera gracia, como un regalo De Dios, y entendemos que es una oportunidad única para abrir nuestras puertas, compartir y fortalecer nuestra fe sencilla y viva; para sentirnos parte de una Iglesia más grande que camina unida».

«Es también un momento privilegiado –añade Inma– para servir con generosidad y dejarnos renovar por el entusiasmo y la esperanza que los jóvenes traerán. Nos servirá para estrechar lazos y contagiar, a la vez que nos dejaremos contagiar, de la alegría y la esperanza de los jóvenes que llegan. Nos sentimos bendecidos por recibir y acompañar a tantos jóvenes en este encuentro de fe y esperanza».