La parroquia de Pizarra celebró con profunda fe y devoción la fiesta en honor a su patrona y alcaldesa mayor de la Villa, Nuestra Señora de la Fuensanta.
Los cultos comenzaron con el tradicional Triduo, que tuvo lugar del 11 al 13 de agosto en la ermita, con la participación de las cofradías, la parroquia, el pueblo y, especialmente, los niños y los jóvenes. «Durante los primeros días del mes de agosto, la peregrinación de fieles hasta la ermita fue constante», explica el párroco, Carlos Julián Román.
El 14 de agosto tuvo lugar la tradicional bajada de la imagen de la Virgen hasta la parroquia de Pizarra, acompañada durante todo el recorrido por numerosos devotos, música, caballistas, mujeres ataviadas de flamenca y pandas de verdiales. Tras varias paradas para rezar y cantar a la Virgen, su llegada al pueblo congregó a una multitud de fieles.
El día 15, solemnidad de la Asunción, se celebró la Función Solemne en la iglesia, abarrotada de fieles, a la que siguió la tradicional ofrenda de nardos. Durante más de dos horas, cientos de personas se acercaron a ofrecer sus flores a la Virgen.
Por la noche, «tuvo lugar la tradicional «Rifa» que volvió a llenar las calles. Bajo el trono de la Fuensanta, vecinos de todas las edades dieron «el alto» para portar a su Patrona, en una de las procesiones más multitudinarias que se recuerdan», expresa el párroco.
Un año más, «Pizarra ha demostrado que la devoción a la Fuensanta es una fe viva, profundamente arraigada y transmitida de generación en generación. Cuando la Virgen de la Fuensanta sale a las calles, todo un pueblo sale a su encuentro», concluye.
