Vida de hace millones de años fosilizada en las piedras con las que se construyó la Catedral de Málaga
Restos fósiles en una de las piedras de la Catedral de Málaga

Cuando se retomaron las obras de construcción de la Catedral en la primera mitad del siglo XVIII, los técnicos aconsejaron la saca de piedras de una cantera existente en Almayate,o Valle Niza como también se le dice en la actualidad, perteneciente a la jurisdicción de Vélez Málaga, situada a unos 15 kilómetros de la capital. Su explotación comenzó en 1727 y el Cabildo se planteó que le traía más cuenta adquirirla en propiedad, lo que finalmente hizo, contratando a una plantilla de 40 picapedreros que extraían y cortaban allí mismo los grandes bloques, según las medidas que le iban facilitando los maestros constructores. Luego, la mayoría de las veces, el material era transportado por mar, con la fortuna de que podían desembarcarlos muy próximos al templo ya que, como es sabido, hasta finales del siglo XIX este se encontraba muy cercano a la costa. 

El 15 de agosto de 1735, la cantera sufrió un terrible suceso. Aprovechando que solo había cuatro vigilantes, dado que la plantilla estaba de descanso por la festividad de la Asunción, un bajel procedente del norte de África atracó en la playa cercana y los berberiscos irrumpieron en ella, reduciendo a quienes encontraron, robando todos los instrumentos, herramientas y armas existentes, causando un enorme perjuicio. A raíz de esta tropelía, los canónigos resolvieron suprimir los días de asueto para que la cantera nunca quedara desprotegida, estableciendo entre los trabajadores los turnos correspondientes. 

La piedra de arenisca proveniente de Almayate, maleable, es de naturaleza fósil, proveniente de los antiguos lechos marinos, como bien puede apreciarse en los restos calcáreos de las conchas de moluscos.