El alfarje (techumbre plana de madera labrada característica de la arquitectura mudéjar) de la parroquia de San Juan Bautista de Coín ha sido restaurado por el Obispado de Málaga tras los desprendimientos detectados a finales del año pasado.

Finalizan las obras de emergencia en la iglesia de San Juan Bautista de Coín
Alfarje de la iglesia de San Juan Bautista de Coín tras su restauración

Los trabajos han podido ser realizados tras la autorización de emergencia aprobada por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía al tratarse de un Bien de Interés Cultural (BIC). Han contado con la supervision del arquitecto técnico del Obispado, Pablo Pastor, y los ha llevado a cabo la empresa Chapitel Restauración y Conservación SL por un importe de 15.125 €.

HISTORIA DEL TEMPLO

La iglesia de San Juan Bautista, en Coín, fue mandada construir por cédula de doña Juana en 1489.

Desde el punto de vista artístico engloba dos etapas características y diferentes de la arquitectura en Andalucía. Es un bello ejemplo de arquitectura renacentista combinada con elementos góticos mudéjares. Las obras realizadas en el siglo XVI corresponden al obispo fray Bernardo Manrique, con el lenguaje de transición gótico-mudéjar y renacentista, cuyas soluciones se manifiestan en la utilización en la fábrica del ladrillo, fundamentalmente en los azulejos de la portada y en el primer sistema de arcos apuntados posteriormente rebajados.

La segunda reforma, efectuada con lenguaje barroco, se realizó hacia 1720, afectando al baptisterio, archivo, altar mayor, capillas colaterales y cubiertas.

Responde al esquema de planta basilical. Cuenta con tres naves separadas por arcos, en origen apuntados, que tras la reforma del siglo XVIII se transformaron en medio punto, los cuales descansan sobre gruesas columnas de piedra de fuste liso con capiteles híbridos de sabor mudéjar. La nave central, más ancha y alta, se cubre con bóveda de cañón ocultando la armadura mudéjar primitiva. Las laterales, de menor altura, se comunican en sus cabeceras con el presbiterio por dos arcos de menores dimensiones. Estas naves presentan las cubiertas de forma arquitrabada, excepto las dos capillas de la cabecera cuyas plantas cuadradas se cubren con bóvedas de aristas.

Tanto las cubiertas como el intradós de los arcos se encuentran decorados con yeserías policromas. El coro, situado a los pies, está sostenido por dos arcos de medio punto entre machones y semicolumnas. El presbiterio es un ámbito cuadrangular, elevado sobre gradas, cubierto por un rico alfarje sobre trompas de artesas romboidales con los perfiles profusamente policromados. El arco triunfal presenta, en el intradós y en las enjutas, decoración de yeserías con rocallas y hojarascas que se extienden por las pilastras. Esta decoración se aplica con exuberancia también en los muros laterales de la capilla mayor, sobre los arcos que comunican con las laterales y sobre todo en la zona superior que se dispone alrededor de los óculos, mediante placas recortadas que se rematan en toscos querubines de cierto sabor colonial. Al pie del presbiterio se alza un púlpito de mármol jaspeado con el escudo del obispo Eulate y Santa Cruz, bajo cuyo patrocinio se realizó a mediados del siglo XVIII.

En el cuarto tramo de la nave de la Epístola se ubica la capilla bautismal, de planta cuadrangular cubierta con bóveda oval apoyada sobre pechinas, construida por el arquitecto Felipe Pérez en mayo de 1775. Contiene una pila bautismal de mármol realizada en el siglo XVIII según el estilo barroco. En la misma nave se localiza la imagen de la Virgen de los Ángeles, advocación procedente del antiguo convento de los Trinitarios de Coín, cuyos rasgos estilísticos son del siglo XVI aunque muy desvirtuados debido a una mala restauración de mediados del siglo XX. En el segundo tramo se encuentra un retablo moderno del Sagrado Corazón de Jesús y, en el primero, la capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Al exterior la imagen del templo sobresale por la amplitud de sus formas y la carencia de decoración. Su ubicación hizo que se levantase sobre un plano inclinado, con la particularidad de los distintos desniveles que determinan las tres entra das, la principal a los pies y las otras dos hacia la mitad de las naves laterales, utilizándose imponentes escalinatas de dobles mesetas. Fueron realizadas en 1783 y le otorgan una nota característica del barroco por la grandeza de sus formas.

La portada principal, a la que se accede a través de una escalinata, es de estilo mudéjar- renacentista y está realizada mediante arco de medio punto de ladrillo, con azulejería en las enjutas, enmarcado por pilastras con finas columnas abalaustradas de orden jónico adosadas, también de ladrillo. Se corona con un balcón de fino balaustre de hierro forjado situado entre grandes contrafuertes rematados por pináculos, que le confiere un cierto aire civil y sobre el que se sitúa un gran óculo moldurado de ladrillo.

La portada lateral derecha, a la que se accede mediante escalinata, presenta arco de entrada de medio punto apoyado sobre amplias pilastras y, aunque más sencilla, contiene los mismos elementos mudéjares que la portada principal, como el empleo del ladrillo y el alicatado en las impostas.

La portada de la nave del Evangelio, la única que está al nivel de la calle, está formada por un arco rebajado que apoya en finas pilastrillas y se cubre por pequeño tejado. La decoración de estilo mudéjar se reduce a una greca superior de entrelazo.

La torre, situada a los pies en el lado de la Epístola, es de planta cuadrada y se eleva sobre una primitiva torre de la muralla de la ciudad. Se compone de tres cuerpos separados por la línea de imposta, totalmente macizo el inferior, con pequeñas ventanas el segundo y con vanos de medio punto cerrados por balaustres de hierro en el campanario. Se remata con cubierta de tejas a cuatro aguas con alero de canecillos de doble nacela de tradición mudéjar.