Este fin de semana hemos podido experimentar los cambios producidos en la celebración de las Eucaristías, con la puesta en marcha del nuevo ritual.
A escala de fiel que asiste y participa activamente de la celebración, solo he notado el cambio de una palabra en la Consagración y la invitación a ponerte de pie en unos momentos distintos de cuando se hacían anteriormente. El paso de la palabra “todos” a “muchos”, en un momento determinado, la considero acertada aunque, si la cosa sigue así, llegaremos a tener que decir “bastantes”. La conferencia episcopal insiste en que no se trata de un “nuevo misal” sino de una “nueva edición” del mismo.
Creo que el Espíritu Santo nos quiere advertir con estos cambios de la necesidad del aggiornamiento en general de nuestras actitudes como cristianos. Volver a las comunidades pequeñas que intenten vivir el evangelio en las celebraciones y en la vida diaria. Valorar los signos externos, pero disfrutar de la vida interior y el acercamiento al prójimo-próximo. En una palabra imitar el estilo de vida de Jesús. Una muerte al hombre viejo y una resurrección (una nueva edición) de cada uno de nosotros.
