Causa impresión ver los destrozos que han hecho en la figura del niño Jesús de un portal de Belén en Linares.
Dice la noticia que en el Santuario de la Virgen de Linarejos, en Linares (Jaén), se ha producido un acto de vandalismo que ha dejado destrozada la imagen del niño Jesús del Nacimiento de la cofradía titular. Hasta aquí la descripción del resultado de la fobia, la ignorancia o, sencillamente, la mala baba de algún o de algunos “sujetos” que se han puesto la medalla al demerito sin ningún tipo de justificación.
Cada vez que se profana un templo, unas formas o unas imágenes sagradas me sorprende la excesiva –aunque comprensible- importancia que se le da en los estamentos religiosos a estos hechos. Quizás porque, gracias a Dios, se producen en escasas ocasiones. Por otra parte vemos la excesiva pasividad y casi indiferencia con la que miramos de reojo el continuo ataque a la vida y la dignidad de las personas, incluidos niños. Esta circunstancia se produce porque su presencia es casi rutinaria en las noticias desgranadas por los medios a diario.
La visión del niño Jesús roto me ha hecho recordar la imagen que hemos visto tantas veces de los resultados de un proceso de aborto por uno de los métodos utilizados. En dicho protocolo se colocan los distintos trozos de feto en una bandeja hasta completarlo. Es muy duro, me cuesta trabajo escribirlo, pero es realidad. Niños rotos. Niños utilizados como bombas humanas o como escudos de la barbarie, niños ahogados en al playa huyendo del hambre y la miseria.
En Alepo han montado un pequeño Belén en los restos de la Catedral. No hay techo ni ornamentos. Tan solo un montón de maderas bajo el que se ha montado el Misterio. Me gustaría que todos los niños de esa Siria y del resto de los países en guerra tuvieran la oportunidad de poderse hacer un pequeño portal aunque sea de madera, para resguardarse del hambre y del frío.
Por todas estas cosas considero tan importante -o más- la defensa de esos niños imágenes de Jesús vivo. El secreto está en la Y. Aplaudo que reparen ese pedacito de barro cocido con amorosas manos y respeten y apoyen a esas madres coraje que luchan cada día por sacar adelante a esos niños que parte de la sociedad estima que no tienen derecho a la vida. Que acojamos a esos niños de la guerra que se merecen un poco más de amor y comprensión por parte de los países “civilizados”.
