Podemos desea sustituir la Religión en las Escuelas por la “Inteligencia Emocional”
La Inteligencia emocional, el gran hallazgo de hace muy pocos años, no es más que el descubrimiento de la armonía constitutiva del ser humano; saber que el hombre y la mujer no están troceados en esferas distintas e independientes sino que forman una sola entidad que actúa con la totalidad de sus facultades y no con alguna de ellas en cada caso. El hombre razona con la complejidad de sí mismo; llora mientras piensa y se adapta a situaciones nuevas mientras goza; en fin, todo en él es una armonía global, inseparable.
Bueno, pues precisamente eso, la armonía, pone de manifiesta la belleza única de lo existente que se refleja en el microcosmos y en el macrocosmos; de manera especial en el hombre, última pincelada de la creación, que siente con inteligencia y pensar con corazón.
No es lícito; es un delito de lesa humanidad destruir la armonía; separar al hombre del “por qué” de su unidad existencial. No es lícito mutilar al ser humano.
Intento explicarme la razón de la inquina que mueve a la izquierda contra Dios. El Señor Jesús nos indica a los cristianos el camino del amor, hace posible que, en cada unió de nosotros nazca el amor. El amor es la izquierda o la izquierda es absurda. El amor no entrega, se entrega con todo el fardo “del tener” metido en la talega del individualismo. Nadie que ama se da a si mismo. Todo el que ama es esclavo -quiero decir ¡esclavo- de a incongruencia del amor.
Borrar a Dios de la incomprensible pertenencia a Él es una barbaridad, es abrirles la ventana a desván del absurdo; o, si lo prefieren encaminar a los niños al absurdo de una vejez prematura donde campea el hastío, solo el hastío.
Quitar a Dios es dejar a los niños en la indigencia moral. Es “Morirlos” Perdóneme la barbaridad expresiva. Pero la otra, la de Vivirlos sin Dios es peor.
