Castro y el papa Francisco

Acabo de escuchar por la radio que el líder de Ciudadanos considera que los únicos políticos que están capacitados para gestionar España de forma adecuada son aquellos que nacieron en democracia. Mientras, presenta en Córdoba como cabeza de lista a un señor que tiene tres años más que yo, que ya es decir, y a una alcaldesa de un pueblo pequeño con 83 años, también en la lista de Ciudadanos.

Al final, la realidad supera las declaraciones, bastante inoportunas por cierto, y pone las cosas en su sitio. El pasado fin de semana se realizó una entrevista que nos ha impactado por lo inesperado. Me ha recordado a la caída del muro de Berlín. La demolición del muro de la incomunicación con un país tan cercano a nosotros como Cuba, con una forma de ser y pensar tan parecida a la nuestra, nos ha llenado de esperanza y de ilusión. La apertura del diálogo con USA y la visita de Castro al Papa han sido trascendentales. Este sentimiento lo comparten cubanos que se encuentran como refugiados políticos en España que están viendo cada vez más claro el final del túnel.

El papa Francisco (79 años) y Raúl Castro (84 años) se han encontrado de una forma cordial en una entrevista privada de 55 minutos. A la salida de la misma Castro declaró: «Yo me leo todos los discursos del Papa. Si continúa hablando así, les aseguro que volveré a rezar y regresaré a la Iglesia. Y no lo digo en broma».

La palabra Pontífice es muy usada en comunicación para designar al Papa. Su significado etimológico es: constructor de puentes. Nunca ha estado mejor denominada una forma de ser y seguir a Jesús; vivir y actuar. El amigo Castro tiene que dirigirse a Dios, no al Papa, pero Francisco le sirve de viaducto que enlaza su necesidad de lo trascendente con el Dios que le espera con los brazos abiertos.

Señores de Ciudadanos, los mayores aun servimos para algo. Tenemos poco que ganar o que perder y mucho que aportar. El “Segmento de plata” sigue dando guerra.