La transmisión de padres a hijos de las expresiones religiosas cofrades está íntimamente unida a la transmisión de los principios cristianos que emanan del Evangelio.
En algunos casos la unión es tan profunda que elementos propios de la fe cristiana se ha convertido en componentes de la identidad cultural del pueblo. Como ejemplo puede tomarse la fe y el cariño hacia Jesucristo. El Magisterio de la Iglesia Católica subraya la importancia de la fe de la gente para emprender nuevas iniciativas de evangelización. Y sobre todo para afianzar la fe que late en las sociedades. En el pueblo.
No obstante, igual que podemos afirmar de forma contundente la fuerza y valía de la piedad popular también es necesario advertir de algunos peligros que pueden amenazarla. Sin ir muy lejos la presencia insuficiente de elementos esenciales de la fe cristiana como es la Resurrección de Cristo.
¿Cuántos cofrades celebran cada domingo en la Eucaristía la Resurrección de Jesús? Otro de los riesgos es el escaso contacto directo con la Sagrada Escritura. ¿Cuántos cofrades leen a diario el Evangelio? Otro alarma salta cuando se comprueba un distanciamiento respecto a la vida sacramental. ¿Cuántos cofrades se confiesan? Otro peligro es la tendencia a separar el momento cultual de los compromisos de la vida cristiana. ¿Cuántos cofrades buscan vivir auténtica y coherentemente su fe diariamente? En fin, riesgos que pueden ser salvados con buena fe y lúcido análisis en el mundo cofrade.
