El Carmen es una fiesta mariana de hondas raíces cristianas. Entre las gentes de la mar. Entre las gentes de tierra adentro. La diócesis de Málaga ha vivido la fiesta del Carmen como una gran fiesta del pueblo. Carmen es nombre de mujer. Encuentra su origen en la forma hebrea karem que vendría a significar viña de Dios.
Hace calor y la gente busca el mar como barcos sedientos de oleaje y flota en el aire la energía alegre de la fiesta. Vienen días de vinos, rosas, vírgenes del mar y besos. Las noches se entregarán al perfume del jazmín. La dama de noche a la brisa marinera.
El ecuador de julio ha llegado y con él la fiesta de la Virgen del Carmen. Pero ¿quién es esta mujer de la que se procesiona una imagen suya por nuestras aguas y a la que la fe católica define como virgen y madre? Una mujer que si hoy viviese entre nosotros vería horrorizada cómo los misiles impactan contra sus vecinos. Nazaret está ubicado en Palestina. La ciudad que vio crecer hace siglos a esta niña de profunda fe en Dios. Una joven que sorprende por su madurez y equilibrio emocional.
María, la madre de Jesús el Nazareno, es una mujer de nuestra raza. Nace, como escribe el poeta, de un fértil vientre de mujer. Nace de otra mujer, cuenta la tradición que se llama Ana. Y será precisamente el cántico veterotestamentario de otra Ana el que inspire su himno subversivo, el Magnificat. En él queda claro de parte de quién está Dios: de los pobres.
Inmigrante y más tarde viuda contó durante años con el amor de José, de aquel jovenzuelo que bebía los vientos por ella y creía en el Dios de las promesas. Se apoyaban en esta excursión que es la vida. Al lado de José, al que los apócrifos apodan como el Pantera, se sentía bien acompañada, casi con respuestas. María vivía en Nazaret, una pequeña población que recuerda el deber de reconocer y respetar la dignidad femenina. Todo un reto hoy.
