Me quedé asombrado el día que una buena amiga me descubrió que la mayoría de los problemas que sufrimos los humanos se podían resolver con la aplicación correcta de la “comodidad”.
Si acudimos al diccionario de la RAE nos encontramos con las siguientes definiciones de la palabra comodidad:
1. f. Cualidad de cómodo.
2. f. Cosa necesaria para vivir a gusto y con descanso.
3. f. Ventaja, oportunidad.
4. f. Utilidad, interés.
Como es lógico me parecía que ninguna de las respuestas que nos da el diccionario hiciera factible la solución de los conflictos de la humanidad de los que me hablaba Mari Carmen, pero claro, es que la frase tenía truco; mi interlocutora dislocaba la palabra y esta se convertía en COMO DÍ, DAD. Así sí. Así se entiende la frase; especialmente, los creyentes que seguimos a Jesús de Nazaret. Él es nuestro ejemplo de entrega a los demás. Si conseguimos dar y darnos como lo hizo Él en su vida entre nosotros esto puede variar.
Decía Tolstoi: «El verdadero amor supone siempre la renuncia a la propia comodidad personal». En este caso, si rompemos la comodidad y renunciamos a la “utilidad, el interés, la ventaja y la oportunidad" conseguiremos seguir su mandato. COMO DÍ, DAD.
Me ha salido una homilía, lo siento.
