Hoy, muchos años después, veo el metro de la vida con esperanza. No sé cuántos centímetros (años) me quedan, pero he decidido aprovecharlos.

El metro de la vida

Hoy es mi cumpleaños. Se me vienen a la cabeza dos ideas en esta fecha que me hacen pensar. La primera es la imagen de mi madre pariendo en el “portal de Jaén”, la modesta vivienda que me vio nacer. Con el “señó Manué”: mi padre; la “señá Pepa”: mi madre; la partera, la vecina y mi hermana, que andaría por allí espiando. Me gusta la imagen.

La segunda también se desarrolla en Jaén, en la tienda de telas de mi tío Paco. Me enseña un metro de madera en el que hay señalados los centímetros del uno al cien. El tenía 40 años entonces y señala en la muesca de los 40 cms. Sigue avanzando por el metro y me señala los sesenta y cinco. –Hasta aquí me queda de vida- proclamó jubiloso. (Después vivió diez años más, de propina). Yo, a mis escasos nueve años, vi la distancia que me quedaba entonces y sonreí complacido. El camino era largo.

Hoy, muchos años después, veo el metro de la vida con esperanza. No sé cuántos centímetros (años) me quedan, pero he decidido aprovecharlos. Lo importante no es la cantidad, sino la calidad. No me gustaría pasar por la vida, sino vivir la vida. No quiero ser espectador de mi “segmento de plata”, sino actor del mismo. En ello estamos. Gracias por sus felicidades. Sesenta y siete años no son nada.