Quiero dedicar estas líneas, a una persona muy querida que ya no está entre nosotros. Fue madre de 10 hijos, dedicando toda su vida a su extensa familia.

Vida ejemplar

Perdió a su marido (un gran hombre) y más adelante pasó también por el dolor de perder a una hija en la flor de la vida, pero su gran fe, en la que siempre se refugió, la ayudó a salir de estos trances y otros muchos que la vida le fue poniendo a su paso.

Compartiré con todos una carta que tenía escrita hace años y de la que hizo depositaria a una nieta para que se abriera el día de su muerte.

"Si estáis leyendo esto, es señal de que ya no me encuentro entre vosotros. Espero que por la misericordia de Dios, que no por mis méritos, estaré disfrutando de algunas de las estancias que nos prometió.

En mi vida he intentado ser buena persona y estar al lado de los que me necesitaban cerca de mí, o más lejanos; supongo que no siempre lo logré.

Mi meta fue ser buena esposa y buena madre. Lo primero creo que lo logré, agradeciendo a Dios la persona que colocó a mi lado, que ha sido lo mejor que me ha ocurrido en la vida.
Lo segundo lo intenté con todas mis fuerzas, pues sin ningún titulo universitario me esforcé en ser educadora, médico, abogada, psicóloga, economista, enfermera y un largo etc. Seguro que fallé muchas veces, por eso les pido perdón, porque lo hice con todo mi cariño.

Quiero dar las gracias a mi querida parroquia, a mis sacerdotes y a todos los grupos a los que pertenecí: 10 años en Cáritas, al grupo de oración, liturgia, sínodo, colecta, coro… porque todos me enseñaron a crecer y vivir en mi fe.

Por todo esto gracias, gracias, muchas gracias."

Mª del Carmen.

Esta gran mujer era mi hermana, la mayor de 5 hermanos.