En julio se celebra en Madrid el festival internacional de comunicación infantil El Chupete, que en su octava edición aborda la responsabilidad de los medios hacia los menores en el ámbito de los smartphones y tablets.
La elección de esta temática puede sorprender en un primer momento. ¿Niños utilizando tablets y teléfonos inteligentes? Pues así lo demuestran las estadísticas. Los menores españoles comienzan el uso de teléfonos móviles a partir de los diez años, y si en 2010 el 31% de los móviles en funcionamiento eran smartphones, no es difícil imaginar el alcance de éstos entre los menores en la actualidad.
El instituto nacional de tecnologías de la comunicación (INTECO) publicó en noviembre de 2011 un estudio sobre hábitos seguros en el uso de smartphones por los niños y adolescentes españoles. En él arrojan datos que merece la pena destacar: el 80,3% de los niños y niñas utiliza el smartphone solo, sin ningún adulto que lo acompañe y un 15% se considera dependiente de esta tecnología, hasta el punto de sentir "agobio" si no tiene el terminal cerca.
Entre los usos más frecuentes que los menores hacen de esta tecnología está el escuchar música, la participación en redes sociales y la mensajería instantánea. Sin duda son muchas las oportunidades que nuestros hijos tienen de comunicarse, de participar en la sociedad de la información, pero, como podemos ver en este mismo informe, son muchos también los riesgos que pueden entrañar para los ellos. Entre los encuestados, un 9,3% dice haber accedido a contenido inapropiado (por su caracter sexual o violento); un 2,5% asegura haber sido objeto de acoso o ciberbullying; un 5,8% asegura haber recibido o enviado fotos propias o de compañeros en actitud sexy y un 3,8%, haber recibido llamadas o SMS de adultos desconocidos con intención de establecer un encuentro.
Este estudio, como el propio festival de El Chupete, invita a la reflexión serena sobre nuestros hijos y su relación con estas nuevas vías de comunicación, y ofrecen pistas para educar y educarnos en su uso en familia.
No podemos aislar a los pequeños de la casa de las nuevas plataformas comunicativas, pero igualmente les estaremos convirtiendo en analfabetos digitales si no guiamos, desde los valores del respeto a sí mismos y a los demás, su manera de comunicarse en la sociedad 2.0.
