En Sri Lanka, la doctrina social de la Iglesia se hace una realidad palpable y tiene sus frutos.
El presidente de la República Socialista Democrática de Sri Lanka, Mahinda Rajapaksa, ha expresado cómo la Iglesia católica, que ejerce una labor importante en la vida del país a través de su testimonio religioso y sus actividades educativa, sanitaria y asistencial, es un ejemplo de compromiso por el bien común, la comprensión recíproca y el desarrollo integral de todos los ciudadanos sin excepciones y con generosidad.
Durante un coloquio entre el Papa Benedicto XVI y Mahinda, éstos han revelado los grandes pasos dados para favorecer el desarrollo económico-social y la reconciliación entre las comunidades golpeadas por el largo conflicto interno que ha minado el país.
Es una de las tantas buenas noticias dignas de relevancia que nos impulsa a todos a continuar sin descanso trabajando por un mundo mejor colaborando por la integración y reconciliación entre culturas y etnias diferentes. Lo que se puede hacer en un país se puede también hacer en otros.
Tomemos nota y no nos desanimemos ni dejemos de trabajar por el compromiso cristiano del desarrollo de los pueblos más deprimidos, de la creación de una fraternidad, donde las distintas culturas puedan vivir en paz y reconciliación constante.
En Sri Lanka, la doctrina social de la Iglesia se hace una realidad palpable y tiene sus frutos. Ojalá que poco a poco el mundo se vaya haciendo más solidario y continuemos trabajando y colaborando seriamente por la paz, el desarrollo y la reconciliación entre las personas, los grupos y los pueblos.
