Dentro de unos días tendrá lugar en Milan el Encuentro Mundial de las familias. un acontecimiento eclesial que iluminará y orientará a todos los que estamos comprometidos con la familia.
El tema de este encuentro es "La familia: el trabajo y la fiesta". Trabajo y fiesta, estas dos realidades claves en la vida de una familia son una buena oportunidad para caer en la cuenta y reconocer que en ocasiones la absolutizacion del trabajo dificulta y condiciona la vida familiar. Olvidamos una clave para el verdadero desarrallo de la persona: la gratuidad, comprender la vida como un don.
El trabajo es un don recibido y acogido, una bendicion que nos humaniza, que nos permite transformar la realidad, crecer como personas y desarrollar nuestras cualidades y talentos. cuando vivimos el trabajo reconociendo que todo lo que somos y tenemos nos ha sido dado, incorporamos la logia del don, la logica de la gratuidad en nuestra vida.
Trabajar es una forma de amar. Trabajar es un modo de expresar nuestra entrega y de vivir con gratitud y agradecimiento el don recibido. Trabajar es una forma de amar la familia, buscando su bien. Amor que se concreta en solidadaridad con las familias que viven en precariedad precisamente por la falta de trabajo durante el encuentro el Papa hará entrega de un nuevo simbolo que presidirá los encuentro mundiales: el icono de la sagrada familia y de la Trinidad, realizado por M. Rupnik. Este icono es expresion de la vocación de la familia de Nazaret y de la identidad del Dios Trinitario, como vocacion al amor, amor expresado, vivido y celebrado por las familias en el trabajo, el descanso, el domingo y la fiesta.
