En varios Ayuntamientos españoles se han presentado mociones concretas para pedir que impongan el llamado IBI a los inmuebles eclesiásticos.

El IBI eclesiástico

En la inmensa mayoría de los casos lo ha protagonizado Izquierda Unida. No pretendo, en absoluto, criticar la iniciativa. En I.U se agrupan pequeños núcleos políticos insatisfechos con las viejas concepciones políticas, incapaces ya, a su juicio, de dar respuestas actuales. Los aglutina el comunismo marxista tradicional que busca, desde hace tiempo, una adecuación a los tiempos. Bien, cada uno es libre de buscar la justa distribución de la riqueza por el camino que considere oportuno. Pero, aún asi, es posible que les haya llegado el momento de hacer una autocrítica general; autoanálisis quiero decir; algo que forma parte del desarrollo doctrinal marxista.

Surge una pregunta medular: ¿ha fallado la propuesta de la izquierda radical o lo ha hecho la esencia misma del hombre? A esa pregunta responde la Iglesia. Ella no se propone como motor y protagonista del cambio social deseable y reiteradamente fracasado. La Iglesia es voz de Jesucristo que sí, desde luego, es autor de la renovación interior humana. Los millones de hombres y mujeres que sienten la llamada del Amor cada día, se lanzan a servirlo en el seno de la Iglesia que Jesús fundó.

Es inútil intentar acallar la voz del Señor, íntima, personal, única, mediante IBIs o cosas semejantes. Es imposible. Por otra parte -¡hombre!- la izquierda apoya las exenciones tributarias para aquellas instituciones que buscan el bien común y no tienen afanes de lucro. ¿La Iglesia no lo hace?