Nos has bendecido, Señor,con el don de la fe que sana y salva y en la que todo encuentra sentido.
Señor, en momentos de duda y desconcierto,
cuando se imponen el dolor y el miedoo domina el sufrimiento,
aumenta nuestra fe para descubrir tu amor entrañable,
tu misericordia que sana las heridas, tu voluntad de conducirnos a la plenitud.
Señor,que en cada acontecimiento de la vida, en la salud o en la enfermedad,
en la alegría o en el llanto, pasemos haciendo el bien,
siendo testigos de tu amor que salva. Amén
