Estamos a tres de mayo. Tradicionalmente en el día de hoy se ha celebrado el día de la cruz. La cruz es el símbolo del cristianismo. Allá donde veas una cruz, inicialmente, vas a estar viendo un signo que remite a la fe cristiana. La cruz es el lugar donde ejecutaron a Jesús el Nazareno. La cruz antes de ser reclamada por los discípulos de Cristo como su santo y seña, fue un símbolo de oprobio, de vergüenza y desprecio.
Es para entendernos como si alguien asume la silla eléctrica como un símbolo de vida y fe. Es por eso por lo que el mismo Pablo de Tarso llegará a escribir que la cruz, escándalo para los gentiles, es un orgullo para los creyentes en el Nazareno; porque ahí había sido ejecutado Jesús de Nazaret. Ese dantesco patíbulo había sido testigo mudo del misterio de la redención. Puestas así las cosas con esas dos caras: la de la cruz como lugar de sufrimiento y la cruz como espacio donde se concreta el misterio de la redención; convenía celebrar la cruz también fuera del ámbito sacro de la Semana Santa cuando la meditación sobre la cruz emerge en el Viernes Santo teñida de dolor y muerte y colocarla en el espacio alegre y festivo de la Pascua.
