Estamos en primera fila. Pero lo hacemos desde que nacimos. Lo que pasa es que ahora lo tenemos más presente. ¿Obramos en consecuencia?
No me refiero a ese lugar preferente que normalmente se reserva a las autoridades en cualquier acto protocolario. En este caso hablamos de “estar en primera fila” como la sensación de un estado de ánimo. Los de mi generación estamos en primera fila. Estuvimos en los entierros de nuestros abuelos y el de los de nuestros amigos. Después asistimos al de nuestros padres y nuestros tíos. Hoy estamos asistiendo al de nuestros amigos, compañeros de colegio o de profesión y, desgraciadamente, al de algunos jóvenes de la generación que nos sigue.
Esta semana he asistido a dos actos muy diferentes separados por 48 horas. El entierro de un conocido, en cierta forma pariente, y al nacimiento de una niña en la familia más cercana. El comentario era lógico. Unos vienen y otros se van. Al final el socorrido “carpe diem”. Vivamos intensamente el presente.
Estamos en primera fila. Pero lo hacemos desde que nacimos. Lo que pasa es que ahora lo tenemos más presente. ¿Obramos en consecuencia? Tenemos que vivir. Especialmente los mayores. Ser útiles y sentirnos útiles a los demás. Hoy puede ser un gran día. Mañana Dios dirá.
