Esta semana el Sr. Obispo se reunirá con los padres de los sacerdotes. Será el próximo sábado, 21 de abril, en la Casa Diocesana de Espiritualidad. Comenzarán con un rato de oración, compartirán un tiempo de tertulia y después almorzarán juntos.
Estos encuentros estrechan los lazos entre las familias de los presbíteros diocesanos y la Iglesia malagueña, a la que sirven sus hijos con entrega y amor incansable. Se producen una vez al año y en ellos, el obispo comparte con los sacerdotes y sus familias momentos de conversación en torno a alguna actividad programada, así como la oración agradecida a Dios por el don de su vocación sacerdotal.
CLERO MALAGUEÑO
Entre un 85 y 90% del sacerdotado malagueño es autóctono. En concreto, la diócesis malacitana cuenta con entorno a 600 párrocos, cuyo perfil corresponde al de una población relativamente mayor. Así, la media supera los 65 años.
La media de incorporaciones de sacerdotes autóctonos durante la última década ha sido de tres al año, en una tendencia estable pero insuficiente para cubrir todas las necesidades de la Diócesis de Málaga. Esto ha llevado a una multiplicidad de tareas de estos sacerdotes, quienes atienden tres o cuatros parroquias.
En el caso de la de Málaga existe un reducido número de sacerdotes para una población numerosa, formada por alrededor de 1,5 millones de personas, en su mayoría católicas, como también ocurre en Barcelona. A nivel andaluz, estas características se repiten en la diócesis de Cádiz, aunque, por el contrario, otras como las de Sevilla y Córdoba no cuentan con este mismo problema.
Por otra parte, los sacerdotes malagueños no llegan a mileuristas. Un párroco que ejerza su ministerio en la diócesis de Málaga cobra al mes 810 euros, con dos pagas extraordinarias anuales. Con este salario cubren la necesidades básicas de alimentación y ropa, ya que el hospedaje y los gastos del hogar corren a cuenta del obispado, propietario o arrendatario del inmueble donde el presbítero se aloja.
Cada diócesis establece sus tasas salariales y en el caso de Málaga, además de ser de las más ajustadas y sin posibilidad de ingresos añadidos periódicos, la realidad del territorio y el limitado número de sacerdotes que hay en nómina hacen que sus funcionas se multipliquen, aunque no aumente el sueldo.
