En estos días hemos visto una noticia maravillosa, tanto por parte de unos padres valientes como de unos médicos extraordinarios que realizaron una operación a un bebé, a los seis meses de gestación, dentro del seno materno.

Sí a la vida

El próximo día 24 de marzo se celebrará el día del "sí a la vida". Habrá concentraciones en toda España, no sólo para defender el derecho del neonato, también en defensa de los discapacitados. Yo me voy a referir, principalmente, al aborto. Es inadmisible que se hable de él como un derecho de la mujer. Hasta donde yo sé, el matar a un inocente es una acción ignominiosa y condenable, tanto para el médico que se presta a realizarlo como para la madre que no se responsabiliza de la acción cometida, sin pensar en las consecuencias. La sociedad está bastante carente de valores. Basándose en la mal llamada y engañosa Ley de igualdad, hay mujeres a las que no les importa: al contrario, dicen sentirse orgullosas de la acción criminal que cometen defendiendo que es un derecho adquirido. ¿Y el derecho del bebé, dónde lo dejan?

En estos días hemos visto una noticia maravillosa, tanto por parte de unos padres valientes como de unos médicos extraordinarios que realizaron una operación a un bebé, a los seis meses de gestación, dentro del seno materno. A pesar del riesgo que tenía, no dudaron en realizarla  para salvar la vida a la niña, llamada Alegría,que ahora tiene doce o trece meses y goza de perfecta salud. Eso es un sí a la vida, con mayúsculas.

Me van a perdonar que termine personalizando con una situación vivida por una de mis hijas y que no me resisto a contar, aunque sea en pocas palabras: a los cuatro meses de gestación le dicen que el feto está mal y, por consiguiente, si así lo desea, aún está a tiempo de poder desprenderse de él. Afortunadamente, tanto mi hija como su marido decidieron sin dudarlo que, viniese como viniese, era su hijo y allí estarían ellos para cuidarlo. Y, por encima de todo, ellos no acabarían con la vida de esa personita. Pues bien, esa personita, gracias a Dios, hoy tiene catorce años y ninguna deficiencia ni física ni mental. Por consiguiente, no dudemos en defender el derecho a la vida en todo momento, y en hacérsela más facil a los discapacitados.