Nuestra cultura se observa tan madura y desarrollada que ha prescindido de Dios. A nadie debe extrañarle que los más débiles busquen una brújula aunque sea adulterada.

El sábado

Ha ocurrido aquí, en Málaga. Bajo el pintoresco nombre de “operación resaca”, la policía se ha incautado de cincuenta mil botellas de alcohol adulterado con destino a la efervescencia juvenil del “sábado noche”.

El sábado nocturno es ya un mito, o, mejor, el símbolo de rebeldía de los que llegan. Rebelarse es una especie de iniciación al mundo que impone sus normas. De la sociedad “hecha” que, para existir, necesita estabular a sus gentes. Pero, ahora, en este momento, ¿contra quién se rebelan los jóvenes? ¿Contra qué? ¿Contra una sociedad que no les gusta? ¡Sin duda! Pero, ya digo, ése ha sido el hilo conductor de las generaciones a lo largo de la Historia. No; algo hay de novedoso en este tiempo que el entorno juvenil, mucho más sensible que el de los adultos, capta, intuye. La sociedad a la que llegan no está “hecha” sino deshaciéndose. Nuestro mundo ha perdido la trocha por donde caminaba. Los puntos de referencia. Si puede decirse así, tratamos de medir las distancias con el sistema métrico decimal pero hemos abandonado el metro. Queda una carrera desenfrenada hacia el poder y el placer; una verdadera guerra civil de todos contra todos, donde el que vacila por mor de aquello que los antiguos llamaban conciencia, se queda en la cuneta.

Los jóvenes aparecen en un hipotético y trasnochado sistema de valores en el que no creen quienes lo proponen. Nuestros muchachos llegan sin más equipamiento intelectual que una interminable teoría de mensajes que dejan claro un asunto nuclear: la felicidad es de aquellos que tienen dinero para comprarla. Cooper, uno de los grandes psiquiatras ingleses del siglo XX , decía que los locos modernos son los únicos cuerdos que pugnan por escapar del manicomio. Nuestra cultura se observa tan madura y desarrollada que ha prescindido de Dios. A nadie debe extrañarle que los más débiles busquen una brújula aunque sea adulterada.