Violencia estructural ha sido y es a la hora que escribo este post, siete y media de la mañana, tendencia en Twitter. El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ha provocado un auténtico debate fuera y dentro del Parlamento al afirmar que las mujeres se ven sometidas «en muchas ocasiones» a una «violencia de género estructural por el mero hecho del embarazo».
Un debate que ha llegado a las redes sociales. Y del que se habla. Y mucho. Una vez más nos encontramos antes la evidencia de que las redes sociales son una prolongación de la vida. En este caso, afortunadamente, sobre temas que realmente importan: mujer, vida, trabajo, embarazo… Temas en los que la Iglesia Católica siempre ha dicho una palabra iluminadora.
Atrás va quedando la cartelería y las declaraciones en tono más o menos afortunado de quien se posiciona sobre estos temas y añora un puesto en televisión o en radio para opinar. Ahora la vida en materia de comunicación también está en Twitter. Los periodistas se hacen eco de las tendencias en la red social. Y hablan. Y lo utilizan como elemento de discusión. ¿Estamos los cristianos opinando en las redes sociales sobre los temas que interesan a mucha gente y por extensión a la Iglesia y sobre los que el Evangelio tiene mucho que decir?
