Hace unos días alguien afirmaba que no le gustaba la Iglesia Católica y sus teólogos porque tienen respuesta para todo.
La impresión que al menos uno tiene es que no. Que de hecho, suele incorporarse la palabra misterio para hablar del misterio del sufrimiento, el misterio del mal, el misterio de Dios, el misterio de la vida… en fin realidades que nos trascienden y que al ser humano, por mucha fe que tenga, le desbordan. Y a las que se puede llegar a aproximar por tanteo.
Uno de los temas que con cierta frecuencia aparece en conversaciones cotidianas es el tema de si Dios escucha la oración de quien le pide. Cuenta el relato que Jesús afirmó: “pedid y os darán, buscad y encontraréis, llamad y os abrirán, pues quien pide recibe, quien busca encuentra, a quien llama se le abre. ¿Quién de vosotros si su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide pescado, le da una culebra? Pues si vosotros, con lo malos que sois, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más dará vuestro padre del cielo cosas buenas a los que se las pidan!”
Sigue el texto en la emisión de Palabras para la vida del lunes 1 de marzo
